Un disfraz también puede contribuir a la mejora del medio ambiente

En los tiempos en los que nos movemos es necesario tener una cosa clara: la preocupación por el medio ambiente está creciendo y este asunto ya no forma parte del pensamiento de unos pocos locos. Se trata de una de las necesidades más grandes que tiene el ser humano en los tiempos que corren. Y es que nuestra Tierra está dando síntomas de manera permanente de agotamiento y fatiga. Hemos estado abusando de ella durante muchas décadas, y si no frenamos nuestra avaricia o transformamos los procesos productivos, nuestra vida se verá afectada de un modo radical e inevitable. 

Por suerte la responsabilidad social de muchas personas y de muchas empresas está ayudando a que la situación mejore, aunque sea tan solo un poco. Sin embargo, necesitamos todavía más colaboración. Necesitamos que todas las personas estén implicadas en este asunto de una o de otra manera porque, sin eso, los avances que se produzcan serán insuficientes para hacer frente a problemas de tanta magnitud como lo pueden ser el cambio climático o el desmantelamiento de la capa de ozono. Hay que tomarse esta situación en serio y empezar a dejar de pensar que esta alerta todavía no es de la máxima enjundia. 

Una noticia que fue publicada en el portal web de EFE Verde indicaba que los consumidores se estaban interesando cada vez en una medida mayor por todo lo que tenía que ver con el cuidado del medio ambiente. Esta es una buena noticia, qué duda cabe. Pero, como os decimos, no nos podemos dormir en los laureles pensando que esto es lo máximo a lo que podemos aspirar y que ya estamos haciendo todo lo posible por el cuidado de esta Tierra. No es así. Hay que implicar hasta a la última persona y empezar a pensar que estamos ante una emergencia de índole mundial. 

Otro artículo en este caso publicado en el portal web del diario argentino La Nación, ofrecía un detalle algo más concreto: decía que el 86 % de las personas estaba preocupado por cuestiones relacionadas de manera directa con el medio ambiente. Nos queda un 14% de la población al que hay que convencer y al que hay que hacer ver que su colaboración puede ser la diferencia entre la mejora de las condiciones en las que se halla este planeta o, por el contrario, el mantenimiento de la degradación y la que se halla sumida la Tierra. lo que está claro es que las consecuencias de la degradación del medio ambiente nos van a afectar a todos y a todas y que no habrá una distinción entre ricos y pobres, cristianos y musulmanes o jóvenes y abuelos. 

Actualmente, la lucha contra la degradación del medio ambiente lo impregna prácticamente todo. No solo estamos hablando de una lucha en la que reciclar los envases sea lo imprescindible. Es evidente de que esa es una de las necesidades, solo una de tantas, a la hora de conseguir una mejora en las condiciones de vida en este planeta. Hay otras maneras de hacer posible que se cumpla este objetivo y una de ellas es la de apostar por tejidos y prendas para cuya confección no haya que abusar de las materias primas que nos ofrece esta Tierra. Nos hemos aplicado mucho el cuento en este sentido y, a día de hoy, ya son muchas las personas que cuidan estos detalles incluso la hora de comprarse un disfraz para Carnaval. esto es lo que nos han comentado precisamente los profesionales de una entidad como Carnaval y Mucho Más, especializada precisamente en la venta de este tipo de trajes. 

Más compromiso entre los jóvenes que entre los mayores 

Si algo nos están dejando las estadísticas que tienen que ver con el compromiso con el medio ambiente es el hecho de que los jóvenes están bastante más comprometidos con esta causa que sus mayores. es evidente que, teniendo en cuenta la vida que les queda a unos y a otros, los jóvenes tienen más motivos para estar asustados, porque tienen más margen para sufrir las consecuencias que el cambio climático tiene reservado para nuestro planeta en el caso de que no demos un paso al frente y empecemos a tomarnos en serio un asunto tan importante y tan urgente para la raza humana y el entorno en el que vive.

Por suerte, tenemos que decir que es de justicia reconocer la labor que vienen ejerciendo personas de todo tipo en lo que respecta al cuidado del medio ambiente. Aunque el compromiso sea más grande entre unas personas que entre otras, la verdad es que cualquier ayuda merece ser reconocida y tenida en cuenta. Necesitamos muchas manos para salvar a nuestro planeta de la devastación más absoluta y no podemos perder las que ya tenemos.

Responsabilidad social corporativa en materia ambiental, una cuestión cada vez más presente en las clínicas dentales

Cuando decimos que todos y todas tenemos que poner el máximo empeño posible en hacer que nuestros hábitos y rutinas no sean perjudiciales para el medio ambiente que engloba a nuestra Tierra, nos referimos no solo a todas las personas que conforman nuestra sociedad, sino también a todas esas empresas que forman parte de la misma y cuyo trabajo, desde luego, también es de una importancia bastante grande para conseguir ese objetivo de disminuir el impacto medioambiental de las acciones del ser humano, que ha sido bastante elevado hasta la fecha y que hay que transformar. 

En este orden de cosas, las clínicas dentales tienen una labor de lo más interesante. Seguro que estáis pensando en qué puede contribuir una clínica dental al medio ambiente. Lo cierto es que puede hacerlo de varias maneras, pero la mejor es la de apostar por un menor consumo de plásticos, algo que en este oficio ha sido habitual durante muchos años pero que, por suerte, ha ido cambiando a medida que la emergencia climática se ha ido convirtiendo en algo más y más necesario en función de todo lo que han ido publicando los medios de comunicación y los organismos oficiales. 

En el portal web Odontólogos de Hoy se hacía hincapié precisamente en lo que os hemos comentado en el párrafo anterior. Y es que no cabe la menor duda de que esa reducción de residuos y de plásticos es de lo más importante y también urgente en los tiempos que corren. El planeta en el que vivimos no va a aguantar mucho más tiempo con el ritmo de consumo que le estamos imprimiendo y por eso tenemos que poner toda la carne en el asador para tratar de ralentizar ese consumo y que se convierta en algo mucho más saludable y respetuoso con el entorno. 

La figura de los eco dentistas ya ha nacido en nuestra sociedad y esa es una noticia que podríamos calificar como excelente. Según el portal web Dentidesk, este tipo de dentista apuesta por la alta tecnología con el fin de conseguir reducir el impacto de procesos que son muy negativos para nuestro medio ambiente y que, como es lógico, terminan siendo muy negativos también (y no tan a largo plazo como podamos llegar a pensar) para nosotros mismos y todas y cada una de las personas que nos rodean. 

Hay que mejorar en materia medioambiental desde todos los sentidos si no queremos que nuestra Tierra termine por enseñarnos todos los síntomas de agotamiento que ya tiene. Las clínicas dentales, como cualquier sector de nuestra sociedad, es una de las actividades que más empeño está poniendo en esta materia en función de los datos que nos han trasladado desde Gabel Dental. Desde luego, los profesionales de esta entidad apuntan que su trabajo se ha transformado de una manera bastante interesante de un tiempo a esta parte para tratar de dar respuesta a todos esos problemas que está presentando la emergencia climática en la que estamos envueltos. 

Una necesidad global 

Hemos hablado de que todos los sectores de actividad necesitan ponerse manos a la obra para tratar de reducir todo lo que tiene que ver con la contaminación. Es evidente que hace falta una conciencia social mucho más amplia y que llegue de manera efectiva a todos los países de este mundo. Es cierto que algunos contaminan mucho más, como lo pueden ser los costos ejemplos de naciones como China o Estados Unidos, pero el trabajo para cambiar las cosas ha de ser de todos. Si no, no conseguiremos grandes avances. 

Son muchas las personas y las empresas que ya están trabajando en la consecución de estos objetivos. No cabe la menor duda de que el tiempo corre en nuestra contra en este punto y que no es tiempo de escatimar los recursos económicos de los que disponemos para intentar cambiar la tendencia. Gente de todos los países ya tiene puesta su mirada en este tipo de asuntos y hay que darle mucha más prioridad y atención a todo lo que esta gente reclama y a todos los proyectos que tienen entre manos. De ese modo, las posibilidades de mejorar en lo que tiene que ver con nuestra calidad de vida aumentará de una manera muy interesante. 

Ahora hay una ventaja sustancial con respecto a lo que venía ocurriendo en el pasado, algo que tiene que ver con el marketing o la publicidad. En los tiempos que corren, está mal visto no apostar por cuestiones como lo son la responsabilidad social corporativa en materia ambiental. Por eso las grandes compañías han empezado a apostar por este tipo de asuntos con tanta celeridad. Y lo cierto es que esa es una muy buena noticia que tenemos que perpetuar en el tiempo. Si lo conseguimos, otro gallo cantará. 

La moda da un paso al frente en lo que respecta al cuidado de nuestra Tierra y naturaleza

Preservar nuestra naturaleza se ha convertido en uno de los objetivos más importantes de nuestra existencia y de nuestra actualidad. Se trata de una emergencia a nivel mundial que hay que empezar a tomarse en serio, mucho más allá de los tratados internacionales que se han venido firmando desde hace décadas y que al final resultan ser papel mojado. Es evidente que todos y cada uno de nosotros tiene que estar concienciado acerca de lo necesario que es cuidar de nuestro entorno para que las generaciones venideras (e incluso nosotros mismos) no terminen sufriendo las consecuencias.

Hay un movimiento, especialmente de gente joven, que se ha dado cuenta de la importancia de un asunto como del que hemos comentado en ese primer párrafo. Su lema, «The is not planet B», ha cautivado muchas conciencias y parece que ha permitido que mucha gente empiece, en efecto, a tomar en consideración el asunto climático a la hora de realizar ciertas tareas rutinarias como separar los residuos para su posterior reciclaje o apostar por productos biodegradables a la hora de comprar, reduciendo de este modo el uso de un material como lo es el plástico.

La industria de la moda es una de las que más ha necesitado cambiar para adaptarse a este tipo de cuestiones. La fabricación de ropa con materiales sintéticos con el fin de no perjudicar al medio ambiente es cada día más común. En España ya la podemos encontrar y, desde luego, han sido muchos los países que lo han hecho tanto antes como después de nosotros. A nadie le cabe la menor duda de que del trabajo conjunto de todas las naciones depende el futuro de este planeta y, en lo que respecta a la industria de la moda, hay que decir que son muchas las empresas de todas las partes del mundo las que han puesto de su parte para tratar de reducir el impacto ambiental de sus actuaciones.

Una noticia que fue publicada en el portal web Hogarmanía informaba de las maneras que tenemos de comprar ropa sostenible y que respete el medio ambiente. Pero lo que nos ha llamado la atención de este artículo no ha sido eso, sino algunos de los datos que ha aportado al margen de esas maneras de comprar y adquirir ropa sostenible. Resulta que cada año se usan 93.000 millones de metros cúbicos de agua para producir ropa en todo el mundo según datos que fueron ofrecidos por la ONU y que con eso viven 5 millones de personas en todo el mundo. Es evidente que este dato nos debe servir para concienciarnos acerca de la necesidad de reducir ese gasto de agua y, consecuentemente, apostar por la compra de ropa que no necesite un consumo tan elevado de un bien que es elemental para la vida humana.

El portal web ecuatoriano Expresso informaba de cómo el «slow fashion», la moda que respeta el medio ambiente, ha ido ganando terreno en los últimos años en todo el mundo. A nadie le cabe la menor duda de que reutilizar prendas es una de las maneras más eficaces de hacerlo posible y es precisamente eso a lo que se refiere el artículo. Es más necesario que nunca que tengamos en cuenta este tipo de consejos para hacer que esta Tierra, nuestro planeta, sea un lugar mejor y más protegido de cara a los años que están por venir.

Por suerte, cada día somos mucho más conscientes de la necesidad que tiene nuestro entorno de que nos empecemos a preocupar por él. Y la industria de la moda está abanderando, de alguna manera, esa lucha. Por eso hay cada vez más prendas que se constituyen con materiales sintéticos, cuya fabricación no afecta del mismo modo a nuestro entorno que como lo ha venido haciendo de manera tradicional. Los profesionales de Liquistocks, una entidad dedicada a la venta al por mayor de productos de moda y calzado, nos han comentado que, de un tiempo a esta parte, ha crecido de manera exponencial el número de personas interesadas en la compra de estos productos por delante de los tradicionales, mucho más contaminantes y perjudiciales que los sintéticos.

Una tendencia que tenemos que consolidar a toda costa

Ni que decir tiene que tenemos que hacer todo lo posible para potenciar y terminar de desarrollar estas tendencias que vienen surgiendo en los últimos tiempos y que tienen como fin principal el conseguir que este mundo esté mejor cuidado. Desde luego, es evidente que vamos dando pequeños pasos en la materia. Pero también está claro que necesitamos más por parte de todos y de todas. La industria de la moda ya está en plno proceso de transformación. Si todas las personas e industrias siguen su ejemplo, no nos queda la menor duda de que nuestra Tierra y nuestra naturaleza tendrán una esperanza mucho mayor.