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¿Sois o vais a ser padres? La importancia del cuidado de tu bebé

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Muchos somos los que ansiamos escuchar, cuando vamos a la consulta del médico, la tan ansiada noticia: “¡enhorabuena, vais a ser papás!”. E imagino que, si estás leyendo este artículo, es porque ya has recibido esa noticia, por lo que, antes que nada, quiero darte mi más sincera enhorabuena.

Pero no muchos saben cómo criar (o qué cuidados específicos debemos darle) a un recién nacido. Porque en el colegio nos explican muchas, muchísimas cosas… pero ninguna relacionada con algo tan importante e imprescindible como lo es el cuidado de una nueva vida.

Por ello, hoy vamos a hablarte de estos cuidados que todo infante debe tener para desarrollarse plenamente y sin problemas.

 

¿Qué es la puericultura?

Lo puericultura no es más que todos aquellas prácticas y actividades que realizamos relacionadas con la salud infantil, basadas siempre en que los niños se crían sana y correctamente. Es decir, son todos aquellos cuidados que realizamos para el bienestar y correcto desarrollo del bebé, se engloba en un amplio conjunto de conocimientos a los que llamamos “puericultura”.

Esta ciencia trata de infundir a los padres los conocimientos necesarios para sobre el cuidado de los bebés en su etapa más pequeña de desarrollo. Y, por ello, es tan importante de conocer y de comprender.

Muchos padres usan su instinto paternal, sobre todo cuando son primerizos, para saber cómo deben guiarse para cuidar, estimular y proteger a su bebé. Pero sus cuidados van mucho más allá que la simple intuición, y un niño necesita de muchos, muchos cuidados como para dejarnos tan solo llevar por ella.

Desde Tribu Pitusa nos comentan que todo influye en la puericultura: la lactancia, la ropa, la higiene, la autonomía personal… y que, por lo tanto, contar con ayuda de profesionales cuando te sientes un poco desorientado en el tema no es para avergonzarse. A veces, puede llegar a ser muy necesario.

 

Todos los ámbitos que hemos de cuidar en el tratamiento y el cuidado de un bebé

Muchos padres nos llevamos las manos a la cabeza solo de pensar en la cantidad de cosas que tenemos que hacer para darle a nuestro bebé todos los cuidados que necesita… sobre todo cuando, en vez de venir uno, ¡vienen dos!

Pero no debes desesperarte, porque, cuando leas un poco del tema, vas a comprender que es más sencillo de lo que te imaginas. Seré una mano que te aconseje sobre algunas de las cosas más comunes. Pero no olvides que un bebé puede necesitar, más que una mano que aconseje… una mano experta.

 

Alimentación

Es el principal problema que encuentran los padres cuando tienen un bebé. Y es que muchos no saben cuántas veces deben amamantar a su bebé, hasta qué edad o, tan siquiera, si es sano que lo hagan. De hecho, existe una lucha muy fuerte entre dar el pecho o no darlo. Sobre todo por desconocimiento, pero cada mujer y cada pareja es libre de querer dárselo o no, por supuesto.

Y, derivado de esto, ha salido la polémica actual de si debo dar el pecho a mi hijo en la calle… o no. Tanto que es increíble que, alguna que otra mujer, pueda llegar a ser agredida por algo tan natural como darle el pecho a su hijo.

En cualquier caso, vamos a hacerte un pequeño resumen de cómo ha de ser la alimentación de un pequeño desde que nace hasta que ya es capaz de comer por sí mismo sin tu ayuda.

  • De 0 a 6 meses, la época más temida por los padres.

Un infante de esta edad no tiene capacidad motriz para crear la pinza (es decir, para usar la capacidad de agarre de sus dedos). Por lo tanto, vas a alimentarlo tú. Por supuesto, la lactancia aquí es primordial porque, durante los primeros meses, es lo que ha de consumir.

Puede ser materna o de fórmula, pero lo ideal es que provenga de la madre, porque el pecho genera todos los nutrientes que el niño necesita de forma natural y sin químicos ninguno que puedan dañar su salud.

  • 6 meses

Sin duda, puedes seguir manteniendo la leche materna. Pero, aquí, ya puedes empezar a mezclar con otros alimentos, porque su estómago empieza a estar preparado para ello. Es más, aquí empezarán a salir los primeros dientes, así que es perfecto introducir alimentos nuevos.

Cereales sin gluten, verduras o frutas son los idóneos para experimentar.

  • 7 meses

Sigue con la leche, esto no es malo.

Pero un bebé de siete meses ya puede alimentarse de otras cosas más nutritivas, tales como los cereales sin gluten, carnes y pescados blancos, frutas o legumbres suaves (lentejas o guisantes son los mejores para un bebé).

  • 8 meses

Sigue con todo lo dicho hasta ahora y, además, añade los siguientes alimentos: ternera, huevo o legumbres con piel.

  • 9 meses

Lo mismo, sigue como hasta ahora y añade: pescados azules.

  • 10 y 11 meses

Aquí ya podrás empezar a relajarte, porque el bebé puede comer de todo.

Ya tiene pinzas para agarrar la cuchara y su estómago se ha hecho a la comida. Por lo tanto, haz de comer lo que desees y dáselo a probar… siempre teniendo en cuenta la salud alimenticia y en no caer en exceso de azúcar o de alimentos malos no solo para el bebé, sino también para ti.

 

Desarrollo cognitivo y motor

Es el proceso mediante el cual el niño, usando sus habilidades motoras y sus estímulos, va a comprender e interactuar con el mundo que le rodea, siempre a través de sus conocimientos y su maduración neurológica.

Para que lo entiendes, vamos a darte ejemplos de actividades:

  • Juegos de memoria
  • Juegos para estimular el agarre (lanzar o coger la pelota)
  • Juegos de atención
  • Puzles acordes a su edad
  • Recortables acordes a su edad
  • Juegos de diferenciar colores
  • Reconocer figuras geométricas
  • Canciones infantiles
  • Aprender palabras nuevas
  • Reconocer y diferenciar alimentos
  • Y un largo etcétera.

Como ves, son cosas del día a día… pero es que el desarrollo cognitivo y motor no es más que la interacción de cada persona con nuestro entorno, usando, ni más ni menos, que todo nuestro cuerpo, nuestro cerebro y nuestros sentidos para ello.

Por lo tanto, desarrollarlo desde que son unos críos es lo mejor que podemos hacer con nuestros hijos.

Si tienes dudas sobre qué actividades son adecuadas para cada edad, busca la ayuda de un educador infantil que te ayude a conseguirlo.

 

Desarrollo socioafectivo

Este es, quizás, uno de los más importantes junto con la autonomía personal. Y es que todos necesitamos este desarrollo para funcionar y ser personas durante toda nuestra vida. ¡Incluso es importantísimo para la vida adulta!

El desarrollo socioafectivo no es más que las relaciones interpersonales y con la sociedad que se van a establecer en el niño, y supone una parte de su desarrollo imprescindible. No solo comprende las relaciones hijo – padres (¡que también!), sino que van mucho, mucho más allá: con los amigos, consigo mismo (autoestima) e, incluso, con su propia sexualidad.

Aquí tratamos no solo de darle al niño el amor que necesita, sino de ayudarle a entender, gestionar y expresar sus emociones para que, durante su vida adulta, sea capaz de reconocer la tristeza y expresarla de forma adecuada a la situación.

Una persona que sea incapaz de gestionar su rabia, por ejemplo, es lo que conocemos como los adolescentes agresivos: cuando quiere algo y no lo consigue, con capaces incluso de agredir a los padres. Eso tiene su posible origen en una mala gestión de sus emociones, cosa que se aprende desde pequeñitos.

  • Los cuentos infantiles son una muy buena opción
  • Las marionetas
  • Diccionario de emociones (que señale el rojo cuando se sienta rabioso, el amarillo cuando se sienta cansado…)
  • Actividades con música y pintura (expresividad)
  • Juegos de mímica

Puede sonar complicado, pero te aseguro que es muy sencillo.

Si comienzas a ver que a tu niño le cuesta mucho gestionar sus emociones, no rechaces la idea de apoyarte en un psicólogo profesional infantil.

 

Autonomía personal

Otro gran importante y olvidado en su educación. Y es que la autonomía personal no es más que permitir que el niño realice, por sí mismo, actividades acordes a su edad para potenciar la confianza en sí mismo, la autoestima y, por supuesto, la independencia.

Muchos padres piensan que un niño de tres años no puede hacer nada, ¡pero no saben lo equivocados que están! Darle al niño pequeñas responsabilidades trataba su responsabilidad, su autoestima e, incluso, le hace ver que confías en él, lo cual es sumamente importante para su desarrollo personal.

Vamos a ponerte un sencillo ejemplo de cómo usarlo en la alimentación sin sentirte culpable:

  • 4 a 8 meses: ya tiene suficiente agarre como para coger pequeños alimentos y llevárselos a la boca. ¡Déjale hacerlo!
  • 10 meses: Comienza el uso de la cuchara para comer solito/a (derrama).
  • 2 años: Aquí ya es capaz de beber de una taza que no tenga chupona.
  • 3 a 5 años: Usa cubiertos, pone y recoge la mesa, te ayuda a limpiar la mesa…
  • 7 – 8 años: Aquí, ya puede incluso coger cuchillos. Y no te dejes engañar, aquí ya es perfectamente capaz de saber lo que son los modales y la educación.

 

Ahora, te toca a ti

Ya sabes lo básico para el cuidado de tu bebé. Pero ahora es hora de ponerlo en práctica… y de pedir asesoramiento y ayuda profesional, si la necesitas.

¡Buena suerte!

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