Colegios privados vs colegios públicos

Probablemente todas las familias nos planteamos esta pregunta una vez en la vida, sobre todo con nuestro primer hijo, y la verdad es que la respuesta no es tan sencilla como pensamos. Está claro que todos queremos darles la mejor educación a nuestros pequeños pero no creo  que eso dependa solo de la escuela a la que llevemos a nuestros hijos así que, aunque hay que elegir bien, no podemos pretender que pagando un dineral a una escuela privada se solucione este tema de un plumado. El contexto del pequeño es fundamental, y la educación que le dan los padres aún más.

El problema que muchos ven en los colegios públicos es que, dependiendo de la zona en la que se encuentren, hay más posibilidad de que nuestro niño o niña se codee con hijos de personas con las que no tendríamos contacto, al menos no por elección propia. Puede parecer algo elitista, pero no se trata de eso, pues ahora hablaré de con quien no quiero tampoco que se codeen mis hijos y os puedo asegurar que ese sector de la sociedad se considera la “élite” de nuestro país, tanto económicamente como a nivel social. Hablo, más bien, de cuestiones ideológicas.

Os voy a hablar de mi propia experiencia pues es el único modo que tengo para explicar la opinión de una madre primeriza de primera mano.

Colegios Públicos

Vivo en un barrio cercano al centro de mi ciudad que es considerado un barrio de clase obrera, trabajadora y con una economía más o menos de nivel medio y, desde aquí, tenemos acceso a dos colegios públicos. Uno de ellos, desgraciadamente ha quedado desfasado, apenas tiene patio para el recreo y por falta de espacio hay aulas prefabricadas donde antes había una pista de baloncesto. El otro colegio, por el contrario, tiene muy buenas referencias, un patio enorme donde los niños juegan y hacen actividades, y una nota media que no está nada mal. ¿Qué pasa? Pues que la mayoría de padres de este barrio y los colindantes quieren llevar a sus hijos a ese colegio,  y no al otro, lo que ha provocado que esté hasta los topes y con larguísimas colas de espera cada año. En otras palabras, que es complicadísimo entrar porque lo que miran primero son los famosos puntos pero una vez visto eso se sortea la inicial del apellido por donde van a empezar y si no te toca la inicial del primer apellido de tu hijo ya puedes ir olvidándote.

Eso significa que podría inscribir a mi pequeña en el otro colegio peor ¿realmente quiero hacerlo? Conozco una profesora que ha dado clase allí, hace unos dos años, y me explicó lo siguiente: de una clase de 30 alumnos hay 25 extranjeros y 5 españoles, de esos 25 extranjeros 20 son árabes y tienen una educación inculcada por sus padres muy diferente a la nuestra. Lo normal sería que hubiera menos número de niños procedentes de cultura árabe y más cantidad de niños españoles por lo que, en teoría, la cultura española se impondría en el aula y no habría problema, pero no es el caso.

¿Tengo yo algún problema con que mi hija tenga amiguitos árabes? No, ninguno, pero ¿tengo algún problema con que los niños de su clase, y las niñas, le digan que las mujeres valemos menos, que no podemos jugar al futbol o que los mejores profesores son hombres? Sí, sí tengo, y muchos. Y según mi amiga esto es lo que pasa en ese colegio.

Al predominar la cultura árabe entre los niños, cuando juegan, tantos los niños como las propias niñas cumplen esas normas, y los niños y niñas españoles las acatan y acaban creyéndoselas, aunque sea en parte. Y eso, en mi opinión, no es tolerable.

Debido a ello, si quiero llevar a mi hija  aun colegio público, me veo en la obligación de pedir plaza en otros barrios, tal vez e los colegios cercanos a mi oficina de trabajo. ¿Considero por tanto la educación pública peor que la privada? No, para nada, pero tal vez mi solución se encuentre en el colegio privado.

Colegios privados

Y ahora veamos qué pros y contras tienen los colegios privados porque, obviamente, no es oro todo lo que reluce. Estuvimos visitando el colegio en Bilbao Madre de Dios Ikastetxea, que es una auténtica maravilla, tanto en filosofía como en instalaciones y, por supuesto, en su plan educativo.

Fuimos concretamente a ese colegio porque tenemos conocidos en la empresa de taquillas escolares Taquicel, quienes han trabajado con el colegio concertado Madre de Dios Ikastetxea, y nos hablaron maravillas de él. Tenían razón, sin duda alguna. Y eso significa que probablemente será allí donde inscribamos a nuestros hijos. Ahora bien, ¿qué problema veo con los colegios privados?

Pues, por un lado, un gran porcentaje de niños que acude a colegios privados proviene de familias adineradas mientras que la nuestra es de clase media, eso significa que mientras que otros niños podrán apuntarse a muchas actividades o extraescolares, y podrás celebrar cumpleaños por todo lo alto, nosotros apuntaremos a nuestros pequeños a la actividad extraescolar que más les guste, no más. Los viajes a esquiar, a granjas escuela y otras actividades de pago que proyectan los colegios privados mis hijos no los podrán hacer y se quedarán descolgados y nuestros cumpleaños serán los típicos de sándwiches de nocilla y juegos en casa o algo similar. Diferencias que, quieras o no, se notan y se hacen palpables.

Por otro lado, me da miedo la ideología que puedan tener los padres de esos niños pues eso será lo que demuestren esos pequeños también en clase. No quiero discriminaciones en la vida de mis hijos, ni racismos, ni superioridades y no quiero que tengan amigos que les digan que las personas de otras razas son inferiores, o que la única familia verdadera es la tradicional o que los niños blancos son más inteligentes que los negros. En otras palabras y siendo más contundente: no quiero ideologías del PP más radical ni de VOX como mayoría en el aula de mi hija.

Conclusión

No hay un colegio perfecto, lo que sí hay son colegios que, dentro de sus posibilidades, se adapten a lo que más te importa que en mi caso es una buena educación, diversidad y valores. Ahora bien, dentro de eso también hay que adaptarse al bolsillo por lo que son muchos aspectos a tener en cuenta y a valorar pero el resultado final al que llego es que ni privados, ni públicos, todo depende de dónde vivas y a qué tengas acceso.

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