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Los niños saben vestir guapos y cómodos.

Deja que tu hija escoja su ropa.

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Con 5 años una niña o un niño ya saben combinar colores y manifiestan un cierto gusto estético a la hora de vestir. Dejarles elegir la ropa refuerza su autoestima y mejora sus habilidades sociales. Algo que resulta positivo para relacionarse con otros niños y aprender.

Comodidad y compatibilidad de prendas y colores son dos elementos que influyen en las preferencias de los niños. Eso lo saben bien los creadores actuales de ropa infantil. Los diseñadores de Newness Kids, una marca española de moda infantil, con más de 20 años de experiencia en la industria textil, nos dicen que para la fabricación de ropa de niño se pone especial hincapié en la calidad de los materiales. Se buscan telas que sean transpirables y que permitan una gran movilidad. Todo eso teniendo en cuenta el colorido. Los niños, según algunos diseñadores, son más atrevidos con el color que los adultos. Y, sorprendentemente, los combinan con una gran habilidad.

En otros tiempos, las madres nos vestían como si fuéramos una versión en pequeño de los adultos. Zapatos mocasines, camisas, pantalones de pinzas, vestidos para las niñas. O aún peor. Nos ponían ropa que ni siquiera se atreverían a vestir ellos. Vestidos con grandes lazos y floripondios. Pantalones de colores chillones. Los niños nos sentíamos incómodos con esa ropa y terminábamos detestándola.

La moda infantil ha cambiado en las últimas décadas. Aun así, muchos padres muestran una actitud sobre-protectora con sus hijos, no dejándoles elegir la ropa que se ponen.

Hace unos años me quedé un tiempo al cuidado de un sobrino. Sus padres estaban atareados con el trabajo y yo muchos días me encargaba de llevarlo al colegio y al parque. El niño tenía 5 años. Recuerdo una mañana que lo vestí con lo primero que encontré en el armario. El niño me dijo: “Tito, esto no combina”. Me quedé a cuadros. La verdad es que tenía razón. Lo había vestido como un adefesio. Es bueno escuchar a los niños antes de vestirlos.

La moda infantil según los niños.

El periódico La Vanguardia publica un artículo en el que comenta un experimento de una conocida instagramer británica con más de 28.000 seguidores: Summer Bellessa. La influencer dejó que, durante 15 días, su hija pequeña le eligiera la ropa que tenía que vestir. La madre lo documentó día a día en las redes sociales. Digamos que cambió las tornas. En lugar de ser la madre quien elegía la ropa de la niña, era la niña la que decidía que ropa se ponía la madre.

El resultado no estaba nada mal. Una falda de tela gris, con una camiseta roquera del mismo color. Unos pantis a juego, una sudadera de cremallera con capucha color azul marino. Gafas de sol, sombrero marrón y un bolso a juego.

Otro día se le ocurrió vestir a la madre con un vestido azul eléctrico con lunares blancos y encima una chaqueta militar. En lugar de medias le puso unos calcetines que le llegaban hasta las rodillas y unas zapatillas deportivas. Un look muy de los 80. Con algunos cambios podían haber vestido así, en aquella época, Cyndi Lauper o Madonna.

Entre los outfits seleccionados por la niña se cometieron algunos errores. Como seleccionar unas sandalias un día que estaba lloviendo o abusar del calzado deportivo. Son decisiones motivadas por la comodidad. A los niños les gusta verse guapos, pero al mismo tiempo, quieren estar cómodos.

Los padres son unos de los referentes más importantes que tienen los niños. Eso se aprecia también en la ropa. Sin embargo, los niños no imitan a los padres. Más bien los interpretan desde su perspectiva de niño, dejando entrever su propia personalidad. Digamos que los padres les sirven de inspiración. Cuando cogen ropa o calzado de los padres, lo que hacen es disfrazarse de ellos, no copiarlos. En cuanto a la moda, tienen bastante más imaginación que los adultos.

Los niños tienen etapas a la hora de vestir. Tiene que ver con su desarrollo físico. De pequeños les gusta llevar camisetas y ropa deportiva. Les permite verse guapos, al tiempo que la ropa no les impide jugar y correr. Ponerles a los niños camisas o a las niñas vestidos largos tiene un efecto contraproducente. No se sienten cómodos con esas prendas y terminarán rechazándolas.

Prendas que deberíamos evitar.

Aunque como vemos, es importante escuchar la opinión de los niños para vestirlos, debemos evitar determinadas prendas aunque se encaprichen de ellas.

Los docentes de la escuela Montessori, una corriente educativa que promueve el aprendizaje libre y creativo de los niños, aboga porque los pequeños se vistan con ropa que les permita moverse libremente. Una parte importante de su desarrollo físico y de su aprendizaje se basa en el ejercicio y perfeccionamiento de sus capacidades motrices.

Determinadas actividades llevan a los niños a ensuciarse. Acciones como comer, pintar, hacer trabajos manuales. Debemos ser comprensivos con el hecho de que se manchen, por tanto, deberíamos ponerles ropa que se pueda lavar con facilidad. Todo eso al tiempo de que les vamos educando, poco a poco, en que pongan un poco de atención en el cuidado de la ropa.

Más que en evitar las manchas en la ropa, cosa que parecía que era una de las principales preocupaciones de nuestras madres, que siempre nos tenían que llevar como un pincel, porque parecía que en ello se jugaba el prestigio de la familia; debemos atender a otros aspectos como el de que la ropa no oprima, ni haga daño a los niños.

En ese sentido, deberíamos evitar pantalones con cinturones, cremalleras o botones que puedan obstruir el movimiento del niño. No deberíamos usar prendas de manga larga que presenten una manga excesivamente ancha o que esté sujeta a los brazos o las muñecas con algún elástico.

En las niñas debemos prescindir de vestidos que interfieran en acciones como correr, saltar, sentarse, etc. Aunque las vistamos para una ocasión especial. Los niños, por su propia naturaleza, en cuanto puedan, se pondrán a jugar con otros niños. Por eso debemos evitar tejidos que sean rígidos y  no tengan elasticidad.

Si llueve o es invierno, deberíamos evitar capuchas o gorros que limitaran su campo de visión.

También debemos prescindir de elementos o accesorios que puedan resultar peligrosos: joyas, pasamanería, lentejuelas, etc. En los niños causa fascinación las cosas brillantes y luminosas. Hacen que llamen la atención y eso les gusta. Sin embargo, algunos de estos elementos por su rigidez pueden hacerles daño. Lo mismo sucede con collares y pulseras. Debemos tener cuidado de que no se puedan hacer daño al ponérselas ni que se enreden con ellas.

Deja que los niños elijan la ropa.

El blog C.S.C. (Criar con Sentido Común) advierte de una cierta sobreprotección y autoritarismo por parte de algunos padres hoy en día. Parece que tienen que estar controlando lo que hacen sus hijos en todo momento. Esto tiene un efecto negativo sobre los niños. No deja que experimenten y se expresen con libertad. Parece que tenemos que estar pendientes de que no se hagan daño. Esto limita su espacio personal. Sí, los niños para crecer también necesitan su propio espacio. Debemos darle la oportunidad de que lo creen.

En ese espacio personal se encuentra la ropa. Permitir que los niños elijan la ropa que se ponen a diario les ayuda a crecer. En ese sentido, podemos dejarles cada mañana tres conjuntos en la habitación y que ellos seleccionen la ropa.

Que los niños elijan la ropa que se ponen, reporta grandes beneficios en su desarrollo intelectual. Estos son algunos de ellos:

  • Les permite expresar su propia personalidad y su estado de ánimo. El niño, con la ropa, manifiesta cuáles son sus gustos y expresa cuáles son sus inquietudes. Una niña a la que le gusten los animales disfrutará llevando camisetas de gatitos. Un niño que siente admiración por un superhéroe concreto le gustará vestir con ropa alusiva al personaje, el cual parece concederle parte de sus superpoderes cuando se viste con esas prendas.
  • Aumenta su autoestima. Un niño que se viste con la ropa que le gusta se siente más seguro al relacionarse con los demás. Es más, él mismo. Por otro lado, al darle la oportunidad de escoger las prendas que se va a poner, mostramos un cierto reconocimiento y confianza en él, que refuerza su autoestima. Para un niño es muy importante lo que piensan sus padres de él.
  • Fomenta la responsabilidad. Si creamos una rutina en la que el niño cada noche elige la ropa que se va a poner al día siguiente, estamos fomentando que se haga responsable de sus cosas, algo que le dota de una mayor autonomía.
  • Evitamos discusiones innecesarias. Una escena habitual en muchas casas son las discusiones que se dan por la mañana cuando hemos preparado una ropa para que los niños vayan al colegio y no se la quieren poner porque no les gusta. Es una situación desagradable tanto para los niños como para los padres. Una manera de empezar el día, enfadados cuando no era necesario.

Deja que los niños se expresen con su ropa igual que lo hacemos los adultos.

 

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