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Los beneficios de adoptar un perro en la tercera edad

Happy loving family
Son de sobra conocidos y reconocidos por todos los beneficios de tener una mascota en el hogar, independiente de la edad o composición familiar. Desde hace miles de años la relación del hombre con los animales ha sido de cooperación en el trabajo y en el día a día, pero en los estudios científicos realizados, entre otros, por la Universidad Caledonia de Glasgow se observa que la convivencia e interacción con los animales domésticos puede ser la mejor terapia para las personas mayores. Y dentro de estos, el perro se sitúa como el animal de compañía por excelencia por los múltiples beneficios que aporta, entre los que podemos destacar los siguientes:

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Son de sobra conocidos y reconocidos por todos los beneficios de tener una mascota en el hogar, independiente de la edad o composición familiar. Desde hace miles de años la relación del hombre con los animales ha sido de cooperación en el trabajo y en el día a día, pero en los estudios científicos realizados, entre otros, por la Universidad Caledonia de Glasgow se observa que la convivencia e interacción con los animales domésticos puede ser la mejor terapia para las personas mayores. Y dentro de estos, el perro se sitúa como el animal de compañía por excelencia por los múltiples beneficios que aporta, entre los que podemos destacar los siguientes:

  • Estimula la actividad física. Tener un perro en casa contribuye a fomentar el ejercicio físico gracias a los paseos diarios, los juegos, asearlo, alimentarlo… Actividades que requieren y que ayudan a evitar el sedentarismo y la apatía. El cuidado de un perro ayuda a las personas mayores a cumplir los niveles de actividad física recomendados por la Organización Mundial de la Salud.
  • Promueve un estado de ánimo positivo, mejorando la autoestima. Está demostrado que convivir con un perro nos hace sonreír, reduce la sensación de tristeza y ayuda a alejar los síntomas de depresión.
  • Disminuye la sensación de soledad. Compartir espacio y rutinas hace que la persona mayor se sienta acompañada, a la vez que promueve la atención social positiva de los demás y estimula el comportamiento social e interacción con otras personas, ayudándonos a ser más extrovertidos.
  • Constituye una fuente de calma y bienestar. Está demostrado que favorece la disminución de la hormona cortisol, tanto en saliva como en sangre, con la consiguiente disminución del estrés. La presencia, cercanía, el acto de acariciar a los animales de compañía, constituye una fuente inmediata de calma para sus dueños. Actualmente son numerosas las terapias que se ayudan de perros para el tratamiento de patologías psiquiátricas.
  • Incremento de la motivación, el sentido de la responsabilidad y toma de decisiones. El cuidado de otro ser vivo hace que la persona mayor se sienta motivada y responsable de su salud, lo que hace que se sienta útil y necesaria.
  • Sentirse querido y amado. Los perros proporcionan a sus amos una cantidad de cariño sin limitaciones. Además, su gran instinto de protección a la familia hace que sea un valor añadido para la seguridad de las personas mayores, pudiendo alertar a su dueño ante determinadas situaciones, tales como si este se encuentra en peligro, si algo se quema, si suena el teléfono, etc.

Cuando se llega a la tercera edad, como se ha visto anteriormente, la compañía de un animal doméstico, en especial un perro es muy aconsejable, pero no se debe caer en el error de elegir cualquier animal, pues no todas las razas son aconsejables por las circunstancias de la edad de sus dueños. Los aspectos que se deben tener en cuenta a la hora de elegir un determinado animal son los siguientes:

  • El tamaño del animal. Hay personas que sienten una especial predilección por los perros de grandes dimensiones o talla XXL como pueden ser los mastines, San Bernardo, pastor alemán, rottweiler, gran danés, etc., pero esto puede suponer un problema, ya que son perros con una gran fuerza y empuje que para una persona mayor puede suponer un reto y originar problemas para sujetarlo o no aguantar un tirón.
  • La edad. Un cachorro no es la opción más idónea puesto que tienen unas necesidades que una persona mayor quizás no pueda ser capaz de satisfacer como juegos, alimentación, higiene… Por otro lado, un perro con demasiados años puede tener acusar la edad en sus articulaciones necesitando unos cuidados y atenciones que la persona mayor quizás no puede atender.

El carácter del animal es clave para poder dárselo a una persona mayor

Debemos asegurarnos de que el perro que se elija tenga una buena personalidad en general y que goce de un carácter obediente, tranquilo, paciente, afable, amable, sociable, cariñoso y/o inteligente, y que disfrute de la compañía de su amo.

Actualmente y cada vez más, las residencias de mayores incluyen a los perros como terapia para sus residentes o incluso admiten que estos puedan alojarse con ellos en sus apartamentos. Además, en este sentido, la ONG Asociación en Defensa y Derechos de los Animales (ADDA) ha elogiado esta posibilidad en todas aquellas residencias que lo permiten. Así, si vosotros estáis pensando en que ya ha llegado el momento de cambiar de vuestro hogar a una residencia, nosotros os recomendamos que os decantéis por las Residencias Lacort ya que en ellas gozaréis de la mejor compañía, tanto de los demás ancianos como de los trabajadores y, dado el caso, los canes. Y es que en este tipo de centros trabajan por y para las personas mayores, por ello su exigencia es diaria, buscando la excelencia y calidad en su trabajo diario, trabajando para mantener y recuperar las capacidades de cada uno de sus residentes y haciéndolo apoyándose en todos los elementos necesarios, ya sean animales de compañía o juegos de memoria o agilidad.

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