Los niños y la necesidad de acudir al psicólogo cuando es necesario

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Los niños, aunque a muchos padres les gustaría, no vienen con un manual de instrucciones. La crianza es un mundo y también es cierto que la vida a mil por hora. Esto hace que los progenitores vivan un desafío en su día a día. Desde días bonitos a otros en los que las cosas se complican.

El psicólogo, una vía interesante que conviene explorar

En los momentos más complicados es cuando muchas familias comienzan a preguntarse si es necesario acudir a un psicólogo infantil que les ayude a sobrellevar algunos de los problemas.

Estamos ante una buena opción y ello no significa que sean malos padres, sino que en ocasiones los niños precisan tener un espacio de seguridad en lo que puedan ir soltando todo aquello que les pasa, algo en lo que los profesionales pueden ayudar, ya que saben cómo solucionar los problemas psicológicos que puedan tener.

Para saber más sobre este tema, quisimos preguntar a la Psicóloga Soraya Sánchez, que tiene años de experiencia y que ve a diario cómo muchos padres que acuden a ella le comentan que ser padre es muy bonito, pero también complicado. Se ve crecer al niño, conociendo lo que le gusta, los miedos, los sueños, pero siempre hay determinadas cosas que se escapan. Los niños no siempre dicen a sus papás si están tristes y ninguno les dirá que padece de ansiedad. Su manera de expresarlo es con pataletas, gritos, escondiéndose o con unas malas notas en el colegio.

Hay que ver que, en esos momentos, visitar al psicólogo es contar con una mano tendida con la que es posible saber qué es lo que pasa y de qué manera se puede afrontar. Siempre es mejor dar herramientas al niño para que sepa mejor controlar sus emociones desde que es pequeño que no etiquetarlo o medicarlo de buenas a primeras.

Un ejemplo habitual

He vivido muy de cerca el caso del hijo de mi vecino Sebastián, que con 8 años comenzó a empapar la cama, algo que ya parecía superado. Los padres probaron de todo, desde pequeños castigos a charlas. Nada parecía funcionar y, al final, haciendo caso a una amiga de la madre, visitando a un psicólogo, lograron saber que en el cole le estaban haciendo acoso y el niño se lo guardaba todo para no dar problemas a los padres.

Los psicólogos pueden detectarlo en un par de sesiones, mediante juegos, dibujos y preguntas abiertas. De esta manera puede ir poniendo palabras a todos sus sentimientos, de tal forma que se podrá defender sin ser agresivo, y lo que hace con los padres es darles una serie de pautas, de tal forma que se refuerce su autoestima en el hogar. En unas pocas semanas, mis vecinos me dijeron que el problema acabó desapareciendo, sin necesidad de más dramas ni pastillas; solo era necesario escucharle y entenderle.

Las nuevas presiones que viven los niños

Ocurre más de lo que pensamos, puesto que la vida ha cambiado y ahora los niños tienen una serie de presiones que no había antes. Han nacido en un mundo de redes sociales, donde hay comparaciones constantes con los influencers, así como multitud de actividades extraescolares agotadoras.

Si a todo eso le sumamos que hay más divorcios en las familias, mudanzas o un hermano nuevo en la familia, todo eso les afecta. Qué decir si además tienen problemas en el colegio, donde el acoso o el fracaso escolar pesan y mucho.

Los psicólogos infantiles podríamos asemejarlos a los traductores, puesto que captan las señales que los padres no ven y son capaces de establecer un plan claro.

¿Los estigmas siguen existiendo?

Bastantes padres todavía tienen ciertos miedos sobre los estigmas y dudan… ¿Qué pensarán si se lleva al hijo al psicólogo las otras personas? Esto son tonterías; si necesitamos ayuda, lo mejor es pedirla. Se puede asemejar a llevar al niño al médico si tiene fiebre. No se debe cuestionar el cuidado de la salud mental, puesto que tiene igual importancia que la física.

En muchos países del norte de Europa es habitual comenzar con la terapia preventiva en el centro escolar. Nuestro país poco a poco va cambiando, aunque todavía queda.

Otro de los motivos más importantes es la prevención, porque es mejor no esperar a que pueda explotar la bomba. Cuando veas que tu hijo está especialmente sensible e irritable, tiene pesadillas, modifica sus costumbres o está aislándose, lo mejor es no dejarlo pasar.

Los psicólogos detectan temprano ciertas patologías como la ansiedad, autoestima baja o el TDAH. Hace años, algunos comportamientos se confundían con las típicas travesuras de la edad, pero hoy se interviene pronto, de tal forma que se evita que se puedan cronificar en el tiempo.

La terapia es oro para los padres primerizos y la crianza del primero se puede decir que es navegar a ciegas. A veces parece imposible calmar a un bebé que llora sin consuelo o saber los motivos por los que se comporta de tal o cual manera.

La familia debe estar involucrada

Algo que deben entender los familiares es que el psicólogo buscará su implicación. Esto hará que se hagan sesiones conjuntas en las que todos van a aprender a comunicarse mucho mejor. No existen las imposiciones y se debe escuchar. De esta forma, el niño se va a sentir más comprendido y en los hogares se respira mucho más tranquilo.

Las edades y sus necesidades

De 0 a 3 años, lo que se trata bastante es la regulación de las emociones. Cuando se llora de forma prolongada, hay problemas a la hora de dormir y rabietas de gran intensidad, ello puede señalar inseguridades. Lo que hará el psicólogo será enseñar rutinas de sueño, masajes relajantes o cómo responder al llanto sin agobios.

En las edades que oscilan entre los 4 y 7 años, entra en liza el colegio, donde son tiempos de adaptarse, nuevas amistades, algunos fracasos. Aquí se ponen en liza las técnicas de inteligencia emocional. Entre los 8 y 12 años, aparecen las hormonas, las redes y la presión del grupo. Aquí se trabaja mucho la autoimagen, saber cómo manejar el rechazo o saber utilizar de forma sana las pantallas.

La época adolescente ya es diferente, pero piensa que un niño que con 13/14 años se encierra con el móvil no muestra rebeldía porque sí; lo que hace es procesar cambios importantes. Lo que hace el psicólogo es proporcionarle un espacio neutro en el que se puede desahogar sin miedo a que sus padres le sermoneen.

¿Qué es lo que hace un psicólogo infantil en concreto?

Olvídate de la clásica imagen del diván y del psicoanálisis. Lo que se utilizan son métodos adaptados, donde hay dibujos, apps interactivas, juegos de roles, etc. Si hay niños que tienen miedo a la oscuridad, se puede crear el llamado “mapa del valiente”, en el que se pueden ir marcando los procesos que se realicen.

Cuando el niño tiene ansiedad por la cercanía de los exámenes, las respiraciones guiadas funcionan realmente bien. Como es lógico, los padres van a recibir feedback, para que así puedan tomar medidas con los niños; nada de que sea algo imposible, todas pautas aplicables a la realidad.

¿Son caros?

No estamos ante algo que sea inaccesible; existen psicólogos privados asequibles y que ayudan a cubrir muchos casos, ya que la Seguridad Social en España no suele cubrir más que psicólogos en pediatría, en los casos especialmente graves. Hay que quedarse, como conclusión, con que la contratación de un psicólogo para niños es una apuesta por su futuro, donde se les ayuda a que puedan volar solos.

Si ves que hay cambios de humor habituales, aislamientos o regresiones, lo mejor es actuar, buscar un psicólogo colegiado, que tenga experiencia infantil y que te dé buenas vibraciones. Seguro que tu hijo te lo agradecerá, tanto para el presente como de cara al futuro.

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