Los retiros de yoga y meditación cada vez más populares

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Algunas de las tendencias cada vez más populares entre las familias son el yoga y la meditación. Principalmente, se busca la desconexión del estrés del día a día. Son unas escapadas con las que padres, hijos o abuelos pueden compartir momentos de mucha tranquilidad y de disfrute de los entornos naturales, en los que también se fortalecen lazos entre todos los miembros.

Un “kit kat” de la vida que se comparte

Para saber más sobre estos retiros de yoga y meditación, hemos querido preguntar a los expertos de Yoga Te Transforma, que nos han comentado que entre las claves del gran éxito que están teniendo está el que son sitios en los que la naturaleza es la protagonista y el sonido de la misma sustituye a las notificaciones del móvil o a los ruidos del tráfico.

En los retiros familiares, por ejemplo, todo el mundo participa en una serie de sesiones de yoga suaves que se adaptan a las edades de los participantes. Por ejemplo, para los niños son posturas simples, más complejas para los adultos y menos para las personas de la tercera edad.

La meditación podemos decir que es un ritual colectivo; se deja atrás la presión y la respiración gana importancia, además de que el entorno natural invita a que las personas suelten sus tensiones del día a día.

¿Cuánto suelen durar?

Esta clase de retiros suele tener una duración que depende de los organizadores, pero por lo general son de un fin de semana o días, desarrollándose en casas rurales o en centros que disponen de jardines de gran amplitud. El régimen de comidas suele apostar por platos vegetarianos y caseros, ideales para nutrir al cuerpo para afrontar estas charlas nocturnas que se entablan en una fogata y que pueden reunir a varias generaciones.

Muchas veces gracias a ellas se reencuentran en recuerdos y pensamientos los hijos y los padres, en unas experiencias que no se olvidan nunca. Como muchas personas que han acudido a los retiros dicen, lo mejor es que niños y adultos se acostumbran a estar juntos sin estar mirando las pantallas de los móviles.

La importancia de fortalecer los vínculos

Los lazos familiares son claves en las relaciones y en el desarrollo de la persona. La rutina no ayuda precisamente a su mantenimiento, puesto que es sencillo que en el día a día las conversaciones entre la familia hablen de deberes, trabajo, cenas y horarios.

Por todo ello, hacer yoga en pareja o con la familia ayuda a que nos miremos a los ojos y a reír juntos. Los abuelos son los primeros que dudan sobre si estos retiros funcionan, pero, pasados los primeros momentos, disfrutan mucho con la tranquilidad que les da la sabiduría y tantas historias que contar. Los adolescentes se dan cuenta de que los estiramientos les ayudan a estar más tranquilos.

Algo que aumenta en los retiros de yoga y de meditación es la empatía. Cuando ven a un hermano mayor que está tranquilo, lo que sucede es que el pequeño tiende a imitarlo. Cuando se ve a los padres tranquilos, todos bajan las revoluciones.

Esto hace que se cree “un lenguaje de silencios”, ya que cuando se llega a casa, se tiende a respirar hondo antes de discutir o se da un abrazo de manera consciente después de haber pasado un día largo.

Bienestar para todos

A esta clase de retiros los miembros familiares llegan cada uno de ellos con su propia mochila emocional. Los adultos tienen la posibilidad de recargar energías, para así soltar el peso del día a día de las responsabilidades del trabajo o de la casa, con posturas que ayudan a que se libere la mente y la espalda. `

Los niños, que suelen llegar con mucha energía, acaban por canalizar sus movimientos en la meditación o con el propio yoga que realizan, de tal forma que duermen mucho mejor y terminan manejando mejor sus frustraciones.

Hasta en las familias que tienen diferentes ritmos, un retiro consigue que se adapten los miembros. Existen momentos en los que cada uno puede optar por lo que más le apetezca. Unos pueden meditar en silencio, otros dar tranquilos paseos por el bosque.

Cuando acabe el día, una cena es el mejor marco para compartir y disfrutar de conversaciones que fluirán sin prisas. Se regresa a casa con una gran serenidad en el interior, de tal forma que el estrés del día a día parece no ser tan intenso como antes de acudir al retiro.

Unos ritmos diarios renovados

Cuando volvemos a la rutina, no se esfuman los efectos. Son bastantes los padres que realmente notan que los hijos les piden volver a hacer yoga de manera espontánea, lo que puede hacer que el comedor se convierta en un rincón para la calma. En mi caso, después de haber acudido a uno, optamos por comenzar las mañanas con cinco minutos de respiración familiar, de tal forma que así se evitan las prisas matutinas.  Por la noche se medita brevemente antes de irnos a dormir, lo que ayuda a que descansemos bastante mejor. Este tipo de hábito que parece no tener tanta importancia, en la práctica consigue transformar el hogar.

Nosotros hemos podido comprobar cómo las discusiones ahora se solucionan con pausas conscientes en vez de los gritos, con una mayor paciencia. Se puede decir que la familia ahora funciona de manera más unida y equilibrada.

La naturaleza funciona como una aliada

Está claro que el entorno tiene un papel importante en estos retiros, puesto que estar en contacto con árboles, jardines, ríos o la montaña ayuda a que los beneficios se noten aún mucho más. Se puede decir que la conexión con la naturaleza consigue equilibrar al espíritu de las personas. Los padres acostumbran a olvidarse de los correos electrónicos del trabajo, los jóvenes de los dispositivos tecnológicos. Al final, todos ellos vuelven a casa con una mayor sensibilidad hacia el entorno y esa paz se lleva al hogar.

Una inclusión que se desarrolla sin presiones

Lo bueno que tienen los retiros de yoga o la meditación es que no hace falta tener experiencia; los instructores saben guiar a los asistentes y hay niveles desde principiantes a expertos. Toda clase de familias tiene cabida; cada uno puede avanzar a su ritmo.

Olvídate de la competencia o la perfección. Si quieres sentarte y observar, lo haces; si un adolescente desea dibujar en vez de hacer posturas, también es válido; lo importante es que se disfruta de manera compartida.

Armonía entre generaciones

Uno de los secretos es que se consigue unir a edades dispares y esto es mágico. El que un abuelo pueda narrar historias vitales en una meditación guiada y que los nietos puedan escucharle es maravilloso.

Se puede ver cómo hay padres y adolescentes que funcionan como parejas de yoga y no paran de reírse al intentar hacer equilibrios imposibles. Todas estas interacciones lo que hacen es disolver esas barreras invisibles que hay entre las generaciones y que se transforman en una mayor comprensión y respeto.

Despertar sensorial

El yoga familiar consigue que despierten sentidos que parecían ya olvidados. El hecho de tocar la textura de las esterillas, oler incienso natural y escuchar respiraciones sincronizadas ya merece la pena.

En el caso de los niños que tienen una gran hiperactividad, se puede decir que es un ancla y, para los adultos que viven con estrés, todo un bálsamo. Este tipo de prácticas nos devuelven al presente, aquel en el que la vida real se desarrolla.

Sostenibilidad emocional

Este mundo alocado en el que reinan las prisas, este tipo de retiros nos permite recargar pilas sin que se agoten los recursos emocionales. Recordemos que el bienestar no es algo solo individual, es colectivo, y cuando se cuida al grupo, también se fortalece al individuo, de tal forma que se crean hogares en los que la paz es ya una norma, no algo excepcional.

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