Un día de lluvia, pues mil aventuras te esperan en casa con tu familia

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Siempre que la lluvia golpea las ventanas me acuerdo de una canción mítica que escuchaba cuando era un crío. Decía algo así como “llueve sí y yo no puedo salir, pero es bueno que llueva hoy”. Si eres de la generación EGB seguro que te ha sonado a Barrio Sésamo, ya sabes Espinete y compañía. Pues bien gracias a esa canción siempre he sabido que lejos de ser un obstáculo, un día lluvioso puede convertirse en la excusa perfecta para pasarlo genial en casa. Antes lo hacía como hijo y ahora lo hago como padre.

Por eso, quiero proponerte diferentes actividades para disfrutar en familia, sin importar la edad de tus hijos. La verdad es que yo siempre lo he hecho y me ha servido de mucho. Y es que cuando llueve nos queda dos cosas, o quedarnos aburridos en casa viendo cómo jarrea o buscar la oportunidad perfecta para estar con nuestros hijos. Y es que luego nos quejamos de que crecen muy rápido, pero cuando tenemos la oportunidad de estar con ellos lo que hacemos es estar pendientes del móvil y ponerles la televisión o la Tablet. ¿Verdad?

Cocinar juntos

La cocina se puede convertir en el mejor parque temático que exista. Eso sí, teniendo en cuenta que puede haber muchos peligros por lo tanto tenemos que estar con mil ojos, nada de estar pendientes del móvil. EN la cocina, como nos ha enseñado el concurso MasterChef júnior, podemos hacer desde hacer galletas, pizzas personalizadas o cupcakes decorados.

Es la mejor manera de que los niños aprenden sobre medidas, ingredientes y el trabajo en equipo, mientras disfrutan de comer su propia creación. Sin duda, lo vamos a pasar todos bien. Eso sí, que luego se recoja todo.

Tarde de cine en casa

Un día de lluvia es la mejor excusa para hacer una tarde de cine en casa. Antes me acuerdo que íbamos al videoclub (algunos ni sabrán de lo que se trata) pero ahora con la multitud de canales y de plataformas de pago podemos conseguir cualquier peli. Pues bien, prepara palomitas, elige tu película favorita y crea una «sala de cine» en casa. Incluso para hacerlo más real puedes hacer entradas simbólicas, colocar cojines y mantas en el suelo y disfrutar de una maratón de clásicos familiares o de las últimas películas animadas. Esta es una actividad que al final disfruta más el padre que el hijo, y os lo digo por experiencia.

Manualidades y arte

Aquí es el momento de coger papel, colores, tijeras y pegamento y que sea la imaginación quien ponga el límite. Pueden hacer collages, pintar camisetas, crear pulseras o construir castillos de cartón. Además de ser relajante, es una forma de que los más pequeños puedan dar rienda suelta a su creatividad. Yo siempre recuerdo que pedía el material Packing on line, en concreto en una ocasión pedimos cinta adhesiva de colores, o mejor dicho, metros y metros, y acabamos decorando toda la casa.

Ciencia en casa

Es cierto que el Hormiguero y su sección de ciencia ha hecho mucho daño, pero hay que reconocer que es divertida. Y es que la ciencia puede ser súper entretenida. Puedes hacer «volcanes» con bicarbonato y vinagre, slime casero, o pequeños circuitos eléctricos. Ahora bien, siempre bajo supervisión, porque como seas un manazas te puede pasar como aquella famosa que la lío parda, ya sabes la que mezcló los productos químicos.

Un día de «spa» familiar

Tengo que reconocer que esta última idea es la que más me gusta. ¿Quién ha dicho que un día de lluvia no se puede ir uno ir de spa? Y lo vamos a hacer sin salir de casa. Solo necesitamos una bañera, así que los que tengan plato de ducha lo siento por ellos, pero no pueden. Así que es el momento de preparar un spa en casa con mascarillas faciales naturales, baños de burbujas y música relajante. Sin duda, es una actividad muy divertida y diferente para grandes y pequeños, lo vamos a pasar en grande.

Conclusión, los días lluviosos no tienen por qué ser aburridos. Todo lo contrario. Con un poco de imaginación y disposición, pueden convertirse en los escenarios perfectos para disfrutar en familia. Y la verdad es que de esos días que luego sirven para reforzar vínculos y crear momentos especiales. De esos que luego tu hijo o tu hija te recuerdan siempre con un “está lloviendo papa, ¿nos lo pasamos bien en casa?”.

 

 

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