El transporte de mercancías es una de las actividades que más contaminan el planeta. Estamos hablando de uno de los pilares sobre los que se levanta la economía global. Resolver la contradicción entre contaminación y transporte es una de las asignaturas pendientes que tenemos. Te presentamos de menos a más, los medios de transporte de mercancías menos contaminantes que utilizamos.
El periódico mexicano Expansión resalta que el transporte de mercancías es el responsable del vertido del 15,9% de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Como es lógico, no todos los medios de transporte contaminan igual. Por lo que una buena planificación del transporte reduce la huella de carbono que el hombre deja sobre el planeta.
Vivimos en una economía cada vez más globalizada. La libre circulación mundial de capitales, mano de obra y mercancías ha llegado a unos niveles nunca vistos. Esto también implica una mejora de las condiciones de vida en el conjunto del planeta, aunque es innegable que siguen habiendo desigualdades. Acortar distancias tiene sus efectos negativos sobre el medioambiente. Lo podemos ver en el transporte de mercancías. Pero la solución no puede ser ir para atrás.
El comercio online ha dado un empujón significativo al transporte mundial de mercancías. Cualquier persona en el mundo, gracias a internet, puede comprar un producto fabricado en el otro extremo del planeta y que se lo lleven a la puerta de su casa. No sucede solo en el primer mundo. Esta es una práctica extendida en buena parte del planeta. La Organización Mundial del Comercio (WTO) da fe de ello en su web. Los servicios encargados, contratados o entregados digitalmente, en el 2025 representaron el 54% del total de las exportaciones. Aunque los países del primer mundo son los principales beneficiados, esta tendencia se está extendiendo a las economías en desarrollo, incluidos los países africanos. En esta dinámica, queda por resolver el tema del transporte.
Ordenamos del menos contaminante, al que más contamina, los medios de transporte de mercancías que utilizamos en la actualidad.
El transporte marítimo.
El 80% de las mercancías que se mueven en el mundo lo hace por mar. Aunque en términos absolutos, según el Instituto de Salud Global de Barcelona, sea el medio de transporte más contaminante, genera el 12% de las emisiones anuales de óxido de nitrógeno, el 13% de las emisiones de óxido de azufre y según la OCDE, en el 2024 emitió 973 millones de toneladas de CO2; en términos relativos es el más efectivo.
Y es que, como explica el periódico Expansión, en un solo buque portacontenedores se pueden transportar entre 200.000 y 240.000 toneladas de producto por viaje transoceánico. Lo que hace que las emisiones relativas se muevan entre 8 y 11 g. de CO2 por tonelada y kilómetro recorrido.
Sin duda, aparte de reducir la dependencia de los combustibles fósiles en el transporte, algo que está completamente en pañales, la clave para contaminar menos el planeta radica en aprovechar al máximo los viajes. Es decir, en transportar la mayor cantidad posible de mercancía en cada trayecto.
El transporte marítimo es lento si lo comparamos con el transporte continental por carretera y, por supuesto, con el transporte aéreo. Una característica que juega en su contra, si tenemos en cuenta el valor que tiene el tiempo en la economía actual; pero es algo que se puede resolver con una buena infraestructura logística. Con almacenes intermedios que concentren las mercancías que más demanda tienen, evitando el desabastecimiento de los mercados.
Por otro lado, en una situación internacional tan convulsa como la que estamos viviendo en la actualidad, habría que impedir que los intereses geoestratégicos de los países interfirieran en las rutas marítimas, como está sucediendo con el control del estrecho de Ormuz en la guerra entre EE.UU. e Irán.
El transporte ferroviario.
El transporte de mercancías por ferrocarril es una de las alternativas más ecológicas que existen. Emiten entre 17 y 22 g. de CO₂ por tonelada y kilómetro. Como señala el diario Expansión, apenas representa el 1% de las emisiones del sector del transporte, pero es que su incidencia en el transporte global de mercancías es cada vez menos significativa.
El blog de Fedea (Fábrica de Ideas) resalta que solo el 5% del transporte de mercancías que se realiza en el interior de España se produce por ferrocarril. Resulta curioso cómo a finales del siglo XIX, la extensión del ferrocarril era un signo de progreso y cómo en el siglo XXI, en lo que se refiere al transporte de mercancías, se ha quedado en algo marginal.
Aunque no en la misma cantidad que el transporte marítimo, el ferrocarril permite transportar grandes volúmenes de mercancías en trayectos medios y largos.
Hay varios puntos que han hecho que el ferrocarril deje de ser atractivo para las empresas. Uno de ellos, según Fedea, es el alto coste del servicio. La liberalización del transporte ferroviario de mercancías no se ha completado de una manera equilibrada. Renfe Mercancías continúa teniendo una situación de privilegio con respecto a sus competidores privados. Lo que dificulta que se puedan bajar los precios.
El transporte por ferrocarril está limitado a rutas y horarios prefijados que lo vuelven más lento. Una mayor flexibilidad del servicio y una mayor inversión en infraestructuras podría hacer más eficiente este medio de transporte y con ello, beneficiar al medioambiente. Puesto que, como estamos viendo, es uno de los medios de transporte menos contaminantes.
El transporte por carretera.
El transporte de mercancías por carretera, los camiones, es el responsable del 65% de las emisiones de gases de efecto invernadero que genera el sector del transporte. La página web de Unión de Científicos Conscientes indica que es una de las principales fuentes de contaminación del aire en países como EE.UU. Y lo es no tanto por las emisiones de CO2 que genera, más de 62 g. por tonelada y kilómetro recorrido, sino por la alta cantidad de vehículos de este tipo que hay en funcionamiento.
Sin duda, el transporte por carretera es el medio de transporte más flexible y económicamente más efectivo para el tráfico de mercancías nacional y continental. Permite, como ningún otro medio de transporte, un traslado completo de la carga desde el punto de origen hasta el punto de destino. Llegando hasta almacenes recónditos donde otros medios de transporte no llegan. Se utiliza, además, como complemento para otras alternativas de transporte. Recogiendo y llevando las mercancías a puertos, aeropuertos y estaciones ferroviarias especiales.
Los camiones son uno de los medios de transporte más utilizados en el tráfico de mercancías dentro de la Unión Europea. Como informa el blog de Transportes Internacionales, una empresa española de transporte perteneciente al grupo Star Cargo, con sede en el área de carga del aeropuerto de Barajas, la UE está tomando medidas para informatizar el transporte por carretera, el eFTI, con lo que va a agilizar trámites burocráticos y va a homogeneizar las gestiones administrativas en todo el territorio comunitario; pero tal vez le falte tomar más la iniciativa en materia medioambiental, más allá de prohibir el tránsito de camiones por el interior de las ciudades. Medidas que, a lo mejor, no afectan tanto a las empresas de transporte, pero sí a los fabricantes de los vehículos. La Unión de Científicos Conscientes apuesta por una flota de camiones eléctrica o con motores mixtos.
El transporte de última milla.
Lo que parece ser un avance significativo en el transporte, el reparto de pedidos puerta a puerta, resulta que es uno de los servicios más contaminantes que existen. El periódico eldiario.es señala que, a pesar de que las furgonetas de reparto apenas representan el 17% del tráfico que circula por la ciudad, son las responsables del 30% de la contaminación. En concreto, generan el 31% de las partículas PM10 y el 34% de los óxidos de nitrógeno. Una furgoneta ligera de reparto puede producir 180 g. de CO2 por tonelada y kilómetro realizado.
Es el lado menos amable del auge del comercio electrónico. Hasta hace unos años, estos vehículos industriales se dedicaban al aprovisionamiento del comercio minorista. En la actualidad, a esta actividad se le suma el reparto a domicilio dirigido al cliente final. En una ciudad como Madrid, según el periódico El País, se entregan unos 300.000 paquetes diarios a domicilio. En una campaña como el Black Friday, la cantidad puede aproximarse al millón de entregas.
Este transporte es muy contaminante por su propio funcionamiento. Vehículos que hacen recorridos cortos y que están apagándose y encendiéndose continuamente. Con toda la quema de combustible que esto implica.
La Fundación Renault Group España opina que la electrificación del transporte urbano de proximidad es una necesidad urgente. El aumento imparable del comercio electrónico ha traído consigo que el parking de vehículos dedicados a la distribución de última milla en nuestro país supere los cuatro millones de unidades. Cuatro millones de vehículos industriales que se mueven exclusivamente por el interior de nuestras ciudades todos los días.
El transporte aéreo.
Con creces, el transporte de mercancías por avión es el más contaminante que existe. El diario Expansión indica que contamina 75 veces más que el transporte marítimo y 10 veces más que el transporte de mercancías por carretera. Los aviones generan 602 g. de CO2 por tonelada y kilómetro recorrido.
Para despegar un avión de carga de fuselaje ancho se necesitan 130 megavatios, lo que equivale a 120.000 caballos de fuerza. Una energía equiparable al abastecimiento eléctrico simultáneo de 100.000 hogares.
Aunque el transporte de mercancías va creciendo paulatinamente, por suerte para el planeta es el menos utilizado. A pesar de su rapidez, es el más costoso. La carga aérea tiene un límite significativo de mercancías en cada viaje. Por lo que no resulta interesante para las empresas. Su uso se ha limitado en los hechos a los envíos superurgentes y al transporte de productos con una alta caducidad, como los medicamentos y el material sanitario.
El combustible principal que utilizan los aviones es el queroseno. Un derivado del petróleo, altamente contaminante. Si bien existen alternativas a este combustible, como los motores eléctricos y los que funcionan con hidrógeno verde, el número total de aviones que funcionan con esta tecnología no representa ni el 1% del total, según datos de la Organización Civil Internacional de Aviación.
Cambios en la planificación del transporte de mercancías.
A tenor de todo lo que hemos visto, en la actualidad, la sostenibilidad medioambiental es un factor que cada vez tienen más en cuenta las empresas de transporte internacional para planificar los envíos de sus clientes. Aparte de reducir costes y simplificar los trámites, estas empresas buscan soluciones que contaminen lo menos posible, incentivadas, en ocasiones, por beneficios y exenciones fiscales.
Priorizar los medios de transporte de gran volumen, como el transporte marítimo y el transporte ferroviario; hemos visto que reduce considerablemente la contaminación relativa. Es decir, el CO2 que se vierte a la atmósfera por tonelada y kilómetro recorrido. Que con todo el volumen de mercancías que se mueven por el planeta es el indicador más fiable. En el caso del transporte marítimo de mercancías, coincide con que es la alternativa más económica.
Pero el cambio de modelo de transporte no podemos dejarlo solo en manos de las empresas del ramo. No tienen capacidad para efectuar una transformación tan profunda. Son los gobiernos de los países y los acuerdos internacionales suscritos por los Estados los que deben plantearse de una manera efectiva la reducción de gases contaminantes, poniendo la lupa en la actividad del transporte.
En la actualidad es posible. Hemos visto cómo en algunos medios de transporte de mercancías existen alternativas sostenibles como los vehículos eléctricos. Vehículos que pueden operar en el transporte por carretera, en la distribución de última milla e, incluso, en el tráfico aéreo. Es interesante desarrollar alternativas nuevas como el motor de hidrógeno, que solo vierte vapor de agua a la atmósfera.
Es mucho lo que queda por hacer en este campo, pero cuanto antes se pongan a hacerlo los gobiernos, antes lograremos instaurar un transporte de mercancías más sostenible, sin tener que renunciar a todo lo que hemos avanzado hasta ahora.