A todas nos llega. Por mucho que no se quiera, la menstruación es una parte inherente a la mujer. Saber en qué consiste esta etapa de la vida de las mujeres es esencial para que las niñas estén preparadas y puedan enfrentarse a este cambio corporal, fisiológico y mental de la mejor manera posible. Afortunadamente, en la actualidad, la información es abundante y las niñas tienen la posibilidad de conocer todo lo relativo a este cambio mucho antes de que se produzca.
Hablar de la menstruación es lo mismo que hablar de período o “la regla”, como más comúnmente se la llama. Además de tener numerosos apelativos con los que las mujeres aluden a este ciclo mensual que, todos los meses se presenta. La menstruación consiste en la expulsión de sangre del útero hacia el exterior a través de la vagina.
La mayoría de las mujeres tienen su primera menstruación en torno a los doce años de edad. No obstante, pueden darse casos en los que se inicie unos años antes o después. Cada cuerpo tiene su propia fecha, por lo que no existe una edad correcta para que la menstruación se inicie, aunque sí hay algunos signos que indican que su llegada se aproxima. Uno de ellos es que los pechos empiezan a desarrollarse, unos dos años antes de que la regla empiece. En las axilas y en los genitales crece vello y empieza a notarse el flujo vaginal.. Esto sucede entre los seis meses y el año previo a que se tenga la primera menstruación.
Conociendo la menstruación
Protegerse durante esos días es importante, por lo que existen diferentes opciones, sobre las que hablaremos más adelante y que nos explican desde Libertad Menstrual. El ciclo menstrual forma parte de la biología del cuerpo femenino y responde a cambios naturales, regulados por las hormonas. Estos mensajeros químicos, como los estrógenos y la progesterona, son producidos por los ovarios y participan en la preparación del útero o matriz. En su interior se forma un revestimiento que el cuerpo desarrolla ante la posibilidad de un embarazo. Ese tejido está preparado para recibir un óvulo fecundado por un espermatozoide y permitir que se adhiera a la pared del útero. Cuando no se produce fecundación, ese recubrimiento deja de ser necesario, se desprende y sale al exterior por la vagina en forma de sangrado. Es un proceso periódico, que suele repetirse cada mes. Por eso, muchas mujeres y niñas tienen la regla cada cuatro semanas, aunque cada cuerpo puede seguir su propio ritmo.
La ovulación es una de las fases más importantes del ciclo menstrual, ya que suele coincidir con los días de mayor fertilidad. En esta etapa, uno de los ovarios libera un óvulo, que queda disponible durante un tiempo limitado. Por eso, alrededor de la ovulación aumentan las posibilidades biológicas de embarazo si se dan las condiciones necesarias. No obstante, el ciclo no siempre es exacto ni igual en todas las personas, especialmente durante los primeros años de menstruación, cuando puede ser más irregular. Comprender esta fase ayuda a conocer mejor el propio cuerpo y a interpretar sus cambios con más información y naturalidad.
Desde que aparece la menstruación, el cuerpo puede iniciar ciclos con ovulación, lo que significa que existe posibilidad biológica de embarazo. Incluso puede ocurrir antes del primer periodo visible, porque las hormonas pueden activarse previamente y provocar la salida de un óvulo, junto con el desarrollo del revestimiento interno del útero. Por eso es importante explicar la menstruación con respeto y cuidado, cuando aparece en niñas o adolescentes, entendiendo que se trata de un proceso corporal que necesita información adecuada y acompañamiento.
Durante los primeros años tras la primera menstruación, la regla puede ser irregular y no aparecer todos los meses. Es frecuente que el cuerpo necesite ajustar sus ciclos. A partir del segundo o tercer año, la menstruación suele presentarse cada cuatro o cinco semanas, aunque también pueden darse ciclos algo más cortos o más largos. La duración habitual del sangrado es de cuatro o cinco días, si bien puede variar de una persona a otra sin que exista un problema.
Entre los cuarenta y cinco y los cincuenta y cinco años, muchas mujeres llegan a la menopausia, etapa en la que la menstruación desaparece de forma definitiva. Es otro cambio natural del cuerpo y forma parte del desarrollo vital. Durante el embarazo, la regla se interrumpe y suele regresar después del parto, cuando el organismo recupera su equilibrio hormonal.
La cantidad de sangre expulsada durante la menstruación puede parecer abundante; sin embargo, en la mayoría de los casos no supera unas pocas «cucharadas». A veces puede aparecer un manchado leve y, en otras ocasiones, un sangrado más intenso o con coágulos. Si los coágulos son grandes, frecuentes o van acompañados de dolor intenso, conviene consultar con un profesional sanitario. El sangrado rojo y el marrón son habituales.
Como comentábamos, existen distintas opciones para vivir esos días con comodidad y protegerse de las pérdidas de sangre. Las compresas, los tampones, la copa menstrual o la ropa interior menstrual pueden utilizarse de forma exclusiva o combinarse según las necesidades de cada persona. Las compresas, los tampones y la copa suelen cambiarse entre tres y seis veces al día. La ropa interior menstrual puede utilizarse hasta ocho o doce horas, dependiendo del flujo.
Cólicos menstruales y anemia
En muchas mujeres y niñas se produce el denominado SMP o síndrome premenstrual, que consiste en un cuadro de síntomas emocionales y corporales que se producen antes o durante la menstruación. Entre ellos podemos encontrar cambios emocionales o que estén más sensibilizados, hinchazón o brotes de acné. Otras muchas padecen cólicos durante el ciclo, sobre todo en los primeros días. Esto se produce cuando el útero se contrae y es causado por las prostaglandinas que contraen los músculos para expulsar la sangre a través de la vagina. El dolor que produce puede llegar a ser muy molesto, por lo que el calor suele ayudar mucho a calmar estas molestias y tomar ibuprofeno o lo que recomiende el ginecólogo o la ginecóloga.
Es más que habitual que la menstruación y la anemia se relacionen estrechamente durante la adolescencia. Esto se debe a que las adolescentes tienen unos sangrados abundantes una vez que se produce la primera menstruación. La explicación de que esto sea así es que las primeras menstruaciones suelen ser anovulatorias, es decir, no se ha producido la ovulación. Esto es resultado de la inmadurez del ovario y de las hormonas encargadas de que el ciclo menstrual se regule. Al no existir ovulación, la primera fase del ciclo dura más tiempo, lo que repercute en que el estímulo de los estrógenos sobre el endometrio sea más largo de lo normal.
A consecuencia de ello, el endometrio crece hasta que se engrosa tanto que se desprende, provocando un flujo de sangre más abundante y largo. Con el añadido de que se trata de ciclos irregulares que pueden ser más frecuentes. Un sangrado excesivo o menorragia puede generar déficit de hierro o ferropenia y desencadenar una anemia ferropénica. Este tipo de reglas abundantes puede darse en la pubertad, pero no deben normalizarse, así como tampoco debe subestimarse la ferropenia, ya que la falta de hierro se asocia al deterioro de la función física y cognitiva.
Una anemia en adolescentes puede pasar desapercibida y ser de carácter leve. Sin embargo, a medida que la ferropenia aumenta, empeora la anemia y, en consecuencia, los síntomas se intensifican. Dentro de los síntomas a tener en cuenta encontramos los siguientes:
- Fatiga extrema
- Debilidad y decaimiento
- Mal humor e irritabilidad
- Piel pálida o amarilla
- Ojos y labios blancos
- Uñas partidas, débiles y quebradizas, que pueden caerse. Uñas amarillas o un rosa más pálido de lo normal, uñas en cuchara (coiloniquia)
- Caída del cabello
- Visión borrosa
- Taquicardia
- Falta de aliento
- Dolor de cabeza
- Mareos, vértigos o sensación de mareo
- Manos y pies fríos
- Inflamación o dolor en la lengua
- Falta de apetito
- Ausencia de la menstruación
- Antojos inusuales de sustancias que no son alimentos, como hielo, tierra, arcilla o tiza, conocido como “pica” y considerado síntoma de anemia grave.
Si se produce cualquiera de estos síntomas, resulta esencial acudir al médico, ya que la anemia, aunque sea leve, puede afectar a la energía de las niñas y jóvenes, por lo que hay que tener presente que la anemia y las reglas abundantes suelen tener una relación directa. Elegir alimentos ricos en hierro durante los días de la menstruación ayuda a que el hierro que se pierde a través de las hemorragias se reponga.
La menstruación es una parte natural y saludable de la vida de las mujeres; no debe interponerse en la realización del ejercicio físico, pasárselo bien y disfrutar de la vida. Tan solo hay que conocerla bien y saber que se trata de una parte de la vida.