Por lo general, no asociamos la presencia de niños en una sauna. Ante la idea de acudir a una, pensamos que podemos encontrarnos con adultos o jóvenes, pero no con los más pequeños de la casa. Eso no quiere decir que no puedan hacer uso de ella. Lo cierto es que la sauna puede proporcionar beneficios a personas de todas las edades, tanto niños como adultos, jóvenes y ancianos.
La sauna es una excelente manera de que las familias al completo se relajen y pasen tiempo de calidad juntas, disfrutando. Al mismo tiempo que obtienen beneficios para su salud. Lo único que hay que tener en cuenta es que, a la hora de ser usada por niños, hay que extremar las precauciones y garantizar la seguridad de los mismos.
Como sabemos, los niños son más sensibles al calor que las personas adultas; sus cuerpos tienden a sobrecalentarse con mayor rapidez, por lo que es necesario tomar una serie de precauciones adicionales al empezar a iniciarlos en el mundo de la sauna. Tomar las medidas de seguridad adecuadas evita accidentes y garantiza que la experiencia sea tan positiva como beneficiosa para su salud.
El uso de la sauna se ha convertido en una de las formas más populares de relajarse y mejorar la salud al mismo tiempo, por lo que es frecuente que los papás y las mamás se planteen la posibilidad de asistir a la sauna con sus hijos. Conocer las normas de seguridad, los beneficios y contraindicaciones, así como las mejores prácticas para que la visita a la sauna sea una buena experiencia, es esencial. De manera que, si te interesa conocer todo lo relacionado con las saunas y su uso por parte de los más pequeños, sigue leyendo y encontrarás la información necesaria.
La edad del niño
Según nos explican los expertos y profesionales del sector de la sauna de Saunas Luxe como fabricantes de saunas a medida, la cuestión relativa a la edad en la que un niño puede empezar a utilizar la sauna es un claro objeto de debate. Países como Alemania y República Checa permiten que los niños utilicen la sauna desde muy pequeños; de hecho, es habitual en los niños de edad preescolar. Aunque se recomienda que la primera visita a la sauna por parte de los pequeños se produzca cuando sean capaces de comprender por sí mismos las normas básicas de seguridad y escuchar las instrucciones proporcionadas por los padres.
En Polonia se recomienda el uso de la sauna de forma segura en niños que cuenten ya con cuatro o cinco años de edad, siempre y cuando estén sanos y no exista alguna contraindicación por parte del médico. Es importante que el pequeño tenga cierta familiaridad con los modales que tiene que mostrar en la sauna y sea capaz de entender por qué hay que seguir ciertas normas.
El uso de la sauna proporciona numerosos beneficios para la salud, ya se trate de adultos o de niños. Las visitas regulares a la sauna ayudan a reforzar el sistema inmunitario del niño, lo que supone que su inmunidad se vea incrementada. Aquellos niños que acuden a la sauna de forma regular tienen menores posibilidades de padecer infecciones en las vías respiratorias altas, aspecto bastante importante en las épocas más frías.
Las saunas son igualmente una excelente manera de relajarse para los niños que realizan deportes de forma activa. El calor ayuda a que se relajen los músculos, lo que supone un alivio después de un entrenamiento de gran intensidad. Además, puede ayudar a que se reduzca la ansiedad y la inseguridad, aspecto muy beneficioso para los niños que tienen dificultad para dormir e incluso los que padecen TDAH.
Disfrutar de sesiones frecuentes de sauna mejora el sistema inmunológico, la circulación sanguínea y la oxigenación de los tejidos. Tiene un impacto positivo frente a la tensión muscular y las contracturas, haciendo que los músculos se relajen y mejore su flexibilidad. Al mismo tiempo que el calor penetra en la piel, estimula las glándulas sudoríparas y ayuda a la eliminación de toxinas.
Los expertos afirman que las sesiones de sauna proporcionan un efecto similar al de la práctica de ejercicio, ayudando a controlar el estrés y mejorar el estado de ánimo. Las sesiones de sauna son, por lo tanto, recomendables para todo tipo de personas y niños, aunque existen unas limitaciones a tener en cuenta. En el caso de los adultos, quienes padecen enfermedades cardiacas, hipertensión, problemas de coagulación o dificultades renales, deben tomar saunas si el médico lo considera positivo.
Como decíamos anteriormente, la cuestión de la edad de inicio en los más pequeños es objeto de controversia. Mientras que en Finlandia a los tres años es posible acudir a la sauna con los niños, en otros países, la edad puede alcanzar los doce años. De manera que vamos a proporcionar las recomendaciones necesarias para acudir con niños menores de doce años a la sauna.
A tener en cuenta para disfrutar de la sauna con los más pequeños
Visitar la sauna puede proporcionar grandes beneficios, tanto a grandes como a pequeños; ya lo hemos dejado claro. Pero en el caso de los más pequeños es necesario seguir ciertos aspectos de seguridad y hacer un buen uso de las instalaciones. Antes de nada, hay que tener en cuenta que la sauna funciona mediante un aumento de la temperatura del entorno, lo que afecta de forma directa al cuerpo, haciendo que la temperatura interna del mismo aumente.
Ante un cambio de temperatura, el cuerpo de un adulto se adapta con rapidez, pero el de un niño no lo hace de la misma manera, por lo que es necesario tomar ciertas precauciones antes de entrar con el niño en la sauna.
Para los papás y las mamás que quieren que su hijo pruebe los beneficios de la sauna, lo mejor es desarrollar cierta resistencia de manera gradual. La primera visita no debe superar los cinco minutos y se deben supervisar y observar todas las reacciones del pequeño. La siguiente visita puede durar siete minutos, salvo que suceda algo negativo o se encuentre mal. En la tercera incursión a la sauna se puede alargar la sesión hasta los diez minutos y, en la cuarta, hasta los quince. Este tiempo es el máximo que los niños deben pasar dentro de la sauna hasta que alcancen la pubertad.
En términos generales, se trata de unas reglas muy simples. Los menores de doce años no deben permanecer dentro de la sauna más de quince minutos. Se aconseja que la temperatura dentro de la sauna no supere los setenta grados y la presencia de un adulto es obligatoria. Es fundamental enseñar a los niños pequeños que no deben correr o saltar en el interior de la sauna, así como tocar las paredes.
La supervisión es esencial y observar el comportamiento del niño dentro de la sauna puede suponer la diferencia en caso de que se produzca algún riesgo. Si el niño presenta molestias ante el calor, calambres, mareos o náuseas, hay que sacarlo de la sauna de forma inmediata. Estos síntomas pueden ser indicativos de un golpe de calor. Es de vital importancia que, ante la aparición de cualquier tipo de síntoma anómalo, no se exponga al niño más tiempo dentro de la sauna, con la idea de que con el tiempo se acostumbrará. Lo que hay que hacer es llevarlo a un lugar en el que recobre su temperatura normal y, si los síntomas persisten, acudir al médico.
No obstante, antes de acudir con un niño a la sauna, conviene seguir las siguientes recomendaciones:
- Consultar con el pediatra. Antes de empezar la andadura, hay que consultar con su pediatra. Algunos niños pueden padecer afecciones que se pueden agravar con el calor.
- Comenzar con sesiones cortas e ir aumentando el tiempo de manera gradual, a medida que se van acostumbrando al calor.
- Controlar la hidratación. Los pequeños necesitan mantenerse hidratados, por lo que hay que asegurarse de que beben agua de forma abundante tanto antes como durante y después de la sesión. Evitar las bebidas azucaradas y optar por agua o soluciones electrolíticas.
- Mantener una temperatura moderada dentro de la sauna. En algunas puede ser intensa, pero para los niños es mejor no superar los setenta grados.
- Supervisar de cerca. No se debe dejar, bajo ningún concepto, a los niños sin supervisión en la sauna. Es necesario que sea constante y asegurarse de que se encuentran cómodos y seguros.
- Utilizar barandillas de seguridad es una de las medidas de seguridad más importantes. Colocadas alrededor del calentador de la sauna, son esenciales para evitar quemaduras, ya que ejercen como barrera, manteniendo pies y manos lejos de las superficies calientes.
Otras precauciones a tener en cuenta implican comprobar si el niño padece alergias o sensibilidades, crear un plan de enfriamiento como una ducha o paseo al aire libre, vestirse de forma adecuada y educar a los pequeños sobre las señales de advertencia.
En resumen, las saunas pueden ser un complemento positivo para que los niños tengan un estilo de vida saludable, debido a los beneficios que aportan. Siempre y cuando se haga en un entorno seguro y se sigan las recomendaciones necesarias.

