Regalos especiales para momentos únicos

Es algo cultural hacer regalos en determinados momentos de nuestra vida. Por un lado tenemos los periódicos, como cumpleaños o Navidad, y por otro lado los especiales, como una boda, el nacimiento de un bebé, la jubilación o cualquier otro evento que se nos pueda ocurrir y que solo pase una vez en la vida, al menos por lo general. Pero no es lo mismo regalar para un cumpleaños que para un 60 cumpleaños ¿verdad?, así como tampoco lo es para el nacimiento de un bebé. Estos regalos suelen ser especiales, diferentes, y por especiales a veces se entiende erróneamente “caros”, algo que no tiene por qué ser así.

Normalmente es la familia la que suele hacer estos regalos, y por “familia” entiendo a quienes tú consideras tu familia, que puede ser de sangra, o no, y son cada vez más las personas que buscan algo único, un recuerdo, un sentimiento plasmado en un regalo que a la larga pueda significar algo más que un regalo de cumpleaños. Pero ¿qué regalos pueden ser esos?

Joyería

Cuando hablamos de joyas habrá quien pensará en caros colgantes, bonitos anillos con diamantes o pulseras de oro decoradas con un motivo especial pero los millenials, que son la generación que está llenando las calles y que está cambiando la forma de pensar de generaciones anteriores, no piensan en joyas de ese modo, sino más bien en un producto bonito que poder lucir y que sea también un recuerdo de un momento especial. En otras palabras, el material con el que esté fabricada esa joya no es importante, al menos no para cumplir el objetivo que estamos marcando.

En Joyería Lorena nos han contado que de entre todos los productos que venden, sobre todo online, entre los que destacan marcas como Chamilla, lo que más venden son sus joyas personalizadas para distintos eventos. Pero lo más curioso es que crearon una colección de profesiones, repleta de pulseras con adornos relacionados con la profesión seleccionada, y últimamente están siendo todo un boom. Y es que ya no buscamos la joya de oro, cara, a la que luego podamos sacar partido si la vedemos, sino la que podemos lucir con orgullo identificándola como algo especial.

Peluches

Siempre han sido un regalo especial para el día de los enamorados, por ejemplo, pero ahora esos peluches, como las joyas, pueden estar personalizados. Pueden ser un reflejo especial de un momento concreto, o simplemente un osito o una muñeca con el nombre del recién nacido que acaba de llegar a nuestra vida, pero lo importante es que son únicos, originales y significan algo especial para los nuevos propietarios del producto.

Estos regalos son tendencia para recién nacidos, San Valentín, e incluso para bodas, y es que ahora hay quien fabrica muñecos personalizados copiando fotografías y, desde luego, son todo un detalle para los novios, sobre todo si portan los trajes del día especial.

Regalos para viajeros

Son muchísimas las listas de regalos originales en las que ya aparecen estos mapamundi especiales. Ahora, que se acerca el día del padre, el Huffingtonpost los ha incluido en su lista de regalos originales para padres, y son realmente únicos.

Los hay de varios tipos y tamaños, pero principalmente encontramos dos en casi todas las tiendas online.

  • El de corcho: se trata de un corcho (hay muchas medidas) donde aparece dibujado un mapamundi, normalmente en color blanco. La idea es que cada vez que el propietario del corcho visite un país, hinque una chincheta señalando que ya ha visitado esa zona del mundo. Hay quien une esas chinchetas con hilo o lana, y hay quien cuelga fotos de esos viajes, bien de la chincheta o bien de esos hilos. Lo importante es tener, cada vez más chinchetas pinchadas en ese mapamundi y seguir descubriendo rincones especiales cada año, sin excepciones.
  • El de rascar: esta variante de mapamundi viene estampada en una especie de póster (también los hay de diferentes tamaños). Cada país viene del mundo viene pintado en un color diferente con una pintura especial que se puede rascar, o bien al revés, todos los países pintados en color negro con esa pintura y cuando lo rascas aparece el color diferente debajo. En esta versión del regalo del mapamundi, el propietario tiene que ir rascando cada nuevo país que visita, hasta tener todos los países rascados. También podemos colgar fotos si así lo deseamos, o dejar solo el mapamundi como un bonito cuadro en la pared del despacho.

¿Y tú, qué regalos especiales crees que se pueden hacer hoy en día?

Abre el baúl de los disfraces

Aunque siempre hay excepciones, desde que somos niños tenemos cierta pasión por el mundo del disfraz, una pasión que ya siendo adultos solemos disfrutar solo en eventos especiales como Carnaval y en algunos casos Halloween o fiestas privadas. Hoy en día, en todas las escuelas infantiles hay un baúl o un armario lleno de disfraces para que los más pequeños jueguen a disfrazarse pero ¿por qué? Pues básicamente porque es uno de los juguetes más pedagógicos que existen.

“Contamos con varias escuelas infantiles entre nuestros clientes más fieles que cada año nos hacen pedidos de disfraces desde 0 a 4 años, aproximadamente”, cuentan desde Disfrazarte Shop, “pero también nos hacen pedidos de accesorios como gafas, pelucas, gorros, y otros complementos similares”, añaden. Y es que el disfraz se ha convertido en uno de los juegos más importantes de cualquier escuela infantil que se precie.

El valor pedagógico del disfraz

Disfrazarse es una de las mejores actividades que pueden realizar los niños para practicar el juego simbólico, aunque cabe destacar que también es perfecto para el joven y el adulto, pero en la etapa infantil tiene aún mayor importancia pues es cuando más ha de desarrollar todas sus capacidades. Con los disfraces, los niños puedes jugar a interpretar cualquier tipo de rol, convirtiéndose en un animal, un superhéroe o incluso en un objeto y esto les ayuda a adquirir una serie de conocimientos que serán vitales en su vida adulta:

  • Imaginación y la fantasía: al inventar historias y situaciones que representar.
  • Empatía: al ponerse en el lugar del personaje que interpretan.
  • Memoria: al recordar todo sobre ese personaje para poder imitarlo.
  • Habilidades sociales: al jugar con otros niños que también interpretan otros roles por lo que desarrollan habilidades sociales y la relación con los otros.
  • Teatralidad: estimulan el juego sociodramático.
  • Diversión: siempre que un niño se pone un disfraz se divierte.

Además, hay algo muy importante que a veces pasamos por alto, los juegos de disfraces ayudan a establecer la identificación de género. Y es que conforme los niños empiezan a interpretar roles experimentan con diferentes identidades de género y los comportamientos de esos personajes. Así, cualquier niño o niña de 3 años puede convertirse en bombera, pero también en Superman o en Elsa, la princesa más famosa de Disney en la actualidad. El niño que así lo desee, podrá ser Elsa, igual que la niña que quiere ser Superman, y así intercambiar su género teórico dándole la posibilidad de empezar a sentirse más cómodo, o cómoda, en un personaje y no en otro.

Por lo general, los chicos suelen ser atraídos hacia los papeles de padres, constructores,  héroes y militares, mientras que las niñas suelen sentirse atraídas por los papeles de artistas, madres, maestras y bailarinas. Salirse de este no es malo, pero sí que permite observar las tendencias e intereses de los niños. Es bastante normal que los niños experimenten con diferentes roles de género a medida que aprenden acerca de sí mismos.

De hecho, prohibirle a un niño que se disfrace de niña, o al contrario, podría ser muy contraproducente ya que, por un lado, que haga esto no significa que quiera convertirse en otra persona y, aunque así fuera, le estaríamos ayudando a identificarse con su yo interior, con quien verdaderamente es.

La comunicación

Pero aquí no acaban los beneficios de los disfraces en el mundo de la pedagogía, y es que los pequeños, al adoptar ciertos roles, empiezan a intentar hablar como lo haría esa princesa, ese médico, o ese superhéroe. ¿Cómo lo hacen? Pues lo más normal es que acaben utilizando palabras que oyen en su entorno, desde aquellas que lee mamá o papá en el cuento de buenas noches hasta esa otra que oyó a su hermano mayor y que no sabe muy bien qué significa, e incluso la que utilizó un personaje de televisión. Lo importante es que empiezan a trabajar con esas palabras, aprendiendo a utilizarlas aunque en un primer momento tal vez lo hagan mal.

Veamos un ejemplo clásico: si un pequeño de 4 años escucha en televisión la mítica frase de Lo que el viento se llevó “a Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre” es posible que, en ese momento, la palabra “testigo” le suene un poco a chino pero también es posible que decida preguntar qué significa o que, simplemente, empiece a usarla sin saber qué quiere decir y posteriormente acabe comprendiéndolo por sí mismo dentro de un contexto.

Lo importante de los disfraces no es solo la diversión que nos traen, que también, sino lo que nos pueden llegar a enseñar.