¿Responsabilidad o carencia de ella?

Los jóvenes de hoy en día tienen algunas ideas metidas en la cabeza que realmente asombran al resto de la sociedad pero la culpa no es solo suya, que también, lo es de todo. No me parece normal que un niño pequeño tenga tan asimilada la imagen de una muerte en televisión que cuando aparece algo en las noticias o en una película, que es más explícita normalmente, mire la pantalla sin inmutarse. Y del mismo modo, tenemos interiorizadas tantas cosas que nos parecen normales, no siéndolo, que a veces alucino pepinillos.

La hija de una amiga mía, que apenas tiene 9 años, le preguntó el otro día a su madre que si cuando cumpliera 15 años (que se ve ya muy mayor) podría tomar cerveza como su prima Aída.

Punto número 1: ¿por qué tiene tanto interés en probar una bebida alcohólica? ¿teníamos nosotros el mismo interés de pequeños o estamos haciendo algo mal  en la actualidad? Punto número 2: ¿su prima de 15 años tiene normalizado el hecho de beber cerveza o es que la peque la ha visto probarla un día con su madre y se ha pensado que bebé a diario? Y Punto 3: ¿somos todos conscientes de que el alcohol es una droga?

A veces pienso que la culpa es nuestra, por beber alcohol delante de los niños, normalizando esa droga como algo común, rutinario, y otras pienso que es nuestra cultura social la que acaba promoviendo un contexto donde ciertas bebidas alcohólicas están mejor vistas que otras, como una copita de vino que queda muy cool o una caña bien fría en una terraza de verano.

Ahora bien, esa es una pregunta inocente que puede resultar hasta graciosa ¿a qué sí? Algunos pensarán eso, y podrían tener razón, después de todo ahora está muy mal visto fumar pero cuando algunos de nosotros éramos pequeños los adultos fumaban en las terrazas, en los parques y, por supuesto, dentro de casa e incluso del coche y eso provocó que nosotros lo viéramos normal. Así de simple.

Lo que me dejó alucinada

Sin embargo, a veces sí hay preguntas de jóvenes que pueden dejarnos helados y que preocupan muchísimo.

Si la hija de mi amiga tiene normalizado el acto de beber alcohol, y nosotros de pequeños teníamos normalizado el fumar, puede que ahora la sociedad haya dado un paso más hasta el punto de que los jóvenes vean normal consumir ciertas drogas, sobre todo estando de fiesta.

A nadie le asombra que un joven de 25 años se fume un peta, o un porro, o pruebe un día una droga algo más dura. Incluso he escuchado conversaciones de gente joven que habla de lo borrachos que estuvieron todo el finde y del subidón que le dio tal pastilla o tal otra, y lo hablan tranquilamente en el supermercado o dentro del autobús porque, para ellos, no es para tanto.

Mi prima, médico de cabecera, me contó no hace mucho que una joven de unos 22 años fue a su consulta para hacerle una pregunta sobre su celiaquía. El hecho de ir para asegurarse de si podía o no tomar algo demuestra que era una chica responsable que tiene muy asumida su enfermedad, o intolerancia al gluten, pero la pregunta que hizo  conseguiría alertar hasta al Santo Job: “doctora, ¿la cocaína lleva gluten?”.

Ante una pregunta así lo primero que haría es pasarle el teléfono de algún centro de desintoxicación como Despierta BCN para que lo guardara a buen recaudo y pudiera usarlo, e incluso pasárselo a alguno de sus amigos llegados el caso. Lo segundo que haría sería preguntarle si pretende probar algo tan peligroso para ella, y no lo digo (obviamente) por el gluten.

¿Hablamos de una chica responsable que está hundida en una sociedad que está empezando a normalizar ciertas drogas o estamos hablando de una chica que es justo lo contrario, una irresponsable a la que le faltan (perdón de antemano) dos dedos de frente?

De verdad que dudo sobre esa respuesta.

Los test de intolerancias se han vuelto realmente importantes hoy en día, y es que los intolerantes a la lactosa o a la fructosa además del gluten se cuentan por miles. De hecho, según Farmacia Ramón Ventura donde hacen test de intolerancia alimentaria en Barcelona, cada vez somos más los que sufrimos esta dolencia y aunque ahora cada vez se detecta antes, siguen habiendo muchísimos que la padecen sin saberlo.

Para colmo, y lo relaciono con el tema de la droga, muchas de estas sustancias se cortan con azúcar y productos similares antes de venderlas así que sí, obviamente, quien es intolerante a la fructosa o a ciertos alimentos pueden sufrir más con este tipo de drogas que quienes no lo son pero ¿eso importa? ¿en serio? ¿qué más vamos a normalizar en nuestra sociedad?

Nuevo bebé, nuevo hogar

Nunca me habría imaginado en la situación de tener que cambiar de vivienda después de haber comprado la que yo pensaba que sería mi casa para toda la vida. Un año antes de casarme, mi pareja y yo nos compramos un pico con tres habitaciones y un buen salón para pasar el resto de nuestra vida junto. A los dos años llegó Alex y cerramos el círculo, pensábamos que ya teníamos lo básico y ahora solo teníamos que seguir creciendo como personas, mejorando nuestra calidad de vida cada día un poco más, pero entonces llegó la pandemia y en junio supe que me había quedado embarazada otra vez.

No era nuestra intención, de hecho ponemos medios para evitarlo, pero ha pasado. Debemos ser una de esas parejas que queda relegado a ese 1% de veces que fallan los métodos anticonceptivos, o 2%, no lo sé, pero dudo mucho que el porcentaje sea mucho mayor a eso. Al principio llegó la sorpresa junto a shock, luego empezamos a afrontar lo que se nos venía y a aceptarlo sin más, y poco después ya estábamos emocionados comprando cositas nuevas porque la mayoría de los útiles que compramos con mi primer hijo acabaron donados, regalados, o directamente en el cubo de la basura si estaban muy usados.

Luego, en septiembre, supimos que lo que venía en camino era una niña. ¡Qué ilusión, la parejita! Pensamos nosotros, y también nuestra familia, y nuestros amigos, y todos éramos felices comiendo perdices hasta que mi hermana me preguntó ¿Y dónde vais a meter a la niña en casa?

De pronto mi cabeza empezó a marearse, las neuronas chocaban unas con otras esperando encontrar salida a tal maremagno de pensamientos y me di cuenta de que ese era un problema en el que había que pensar muy seriamente.

Tres habitaciones, una era la de matrimonio, la otra la de Alex, y la tercera era un despacho del que no podíamos prescindir, pues ambos trabajamos con el ordenador y más aún con el tema de la pandemia porque teletrabajamos muchísimo. “Bueno, ahora dormirá con nosotros y luego puede compartir habitación con Álex durante unos años” pensé, pero luego me di cuenta de que, aun así, cuando Álex fuera un poco más mayor querría disponer de su privacidad y con una pequeñaja 4 años más pequeña que él lo iba a tener complicado. Eso nos hizo entender que la posibilidad de tener que mudarnos cada vez se hacía más patente y de nada servía retrasar el momento unos años si al final íbamos a acabar teniendo que hacerlo. C

Conclusión: los buscadores de viviendas en Internet se convirtieron en nuestros mejores amigos, y después de visitar muchísimos pisos nuevos y de segunda mano encontramos nuestra nueva casa a principios de diciembre. Conseguir la hipoteca no fue un problema, pusimos a la venta nuestro piso actual y en menos de 15 días obtuvimos el sí del banco, así que empezamos el papeleo y justo después de Reyes, el día 7 y como regalo de Navidad, nos dieron las llaves de nuestro nuevo hogar.

Lo primero y primordial fue conseguir más almacenaje. Al final optamos por un piso en una bonita urbanización con 4 habitaciones y 2 baños, que era de segunda mano, así que aunque estaba en buen estado, había algunas cositas que hacer antes de la mudanza. Sidón Armarios, la conocida empresa madrileña, instaló armarios a medida tanto en el dormitorio de matrimonio como en el de los niños, ya que la vivienda carecía de armarios empotrados, y luego fuimos nosotros mismos los que pintamos las paredes de toda la casa. En La Casa del Pintor Shop encontramos todos los tonos que buscábamos y a buen precio pero claro, ¡ponte tú a pintar paredes embarazada de 8 meses! Muy cómodo no es, ya os lo digo yo. Yo pintaba la parte de debajo de las habitaciones, por eso de no subirme a la escalera, pero da igual, porque lo de agacharme para llegar a la parte de abajo también era toda una maniobra con dolor lumbar incluido que no le deseo a nadie. A última hora no sabía si reír llorar, sobre todo cuando apareció Álex cubierto de pintura azul celeste en el salón donde yo estaba pintando para decirme que había intentado ayudar con su cuarto y había sufrido un pequeño accidente.

Al final Álex se estuvo quedando en casa de mi madre hasta que acabamos de pintar pero ese día, ese bendito día, la que limpió todo el estropicio fui yo y para colmo no podíamos entretenernos yendo despacio porque a mí solo me quedaba un mes para dar a luz y queríamos estar en la nueva casa cuando llegara la pequeña Sara.

La mudanza

Aun así, lo peor no fue preparar la vivienda para entrar a vivir con 4 chapuzas aquí y allá, lo peor llegó con la mudanza. Intentar preparar algo con un niño de 4 años corriendo por toda la casa es arduamente complicado pero hacerlo además con un estado de gestación tan avanzado era misión imposible. No me podía agachar, ni coger cosas de peso, tampoco podía estar demasiado tiempos entada ordenando cosas porque se me hinchaban los pies y una única vez que me dio por sentarme en el suelo a guardar la vajilla y la cristalería en una caja tuve que esperar a que llegase mi marido del trabajo para poder levantarme porque no podía.

Intenté apoyarme en el sofá, que lo tenía al lado, y no pude, llamé a mi hijo para que tirase de mí, pero nada y además cometí un grave error al llamarlo porque se asustó y estuvo llorando por lo menos 5 minutos queriendo que me levantase. Luego, cuando conseguí que me escuchara, le dije que no pasaba nada, que estaba bien, e incluso le hice un par de bromas diciéndole que estoy tan gorda y que Sara pesa tanto que no podía, que era como un elefante, y entonces le dio la risa y paso del llanto al descojone total en 2 minutos y tuve que aguantarlo así hasta que mi marido me levantó del suelo muerto también de la risa de ver a Álex intentando contarle todo lo que estaba pasando mientras se hacía pipi porque no paraba de reír.

Visto lo visto acabamos llamando a una empresa profesional para que hicieran ellos el trabajo completo y, aun así todo fue una odisea. Ellos fueron magníficos, muy profesionales, pero una vez en la nueva casa ¿quién ordena todo? Pues yo, así que aquí me tenéis, en tiempo actual, cuando me falta una semana para dar a luz (si no se adelanta ni se retrasa) ordenando estanterías, armarios e incluso objetos de decoración.

De hecho, he parado para escribiros esto y ya estoy pensando en que mi siguiente paso será ordenar los armarios de la cocina porque a este paso voy a intentar cocinar esta noche lo que sea y va a ser imposible encontrar una cuchara.

Visto lo visto, cuando leo algún artículo por ahí de esos de “Cómo hacer una mudanza con niños en casa” o cosas similares lo que yo diría es “cómo hacer una mudanza con niños y una barriga que llega antes que tú dos segundos antes a cualquier sitio”, más o menos.

Tal vez, de haber sabido que la cosa iba a llegar tan justo, me habría esperado a tener a la niña y a recuperarme antes de hacer la mudanza aunque reconozco que pensar en que la semana que viene es posible que ya esté Sara con nosotros y lo único que tengo que hacer es venir a descansar y disfrutar de ella porque tengo todo lo demás hecho me tranquiliza bastante.

Unos días antes de que naciera Álex, en pleno agosto, se rompió el aire acondicionado del salón en nuestra antigua casa y entre que compramos uno nuevo y nos lo instalaron nació mi hijo. Puede parecer una tontería, pero eso de estar pensando en el hospital que cuando te den el alta vas a ir a casa con 35 grados de temperatura de media y un bebé recién nacido con el único aliado de un ventilador puede llegar a ponerte muy nerviosa. Además, cuando a los tres días de estar en casa llegaron los instaladores, tuvimos que soportar el ruido tanto el niño como yo cuando aún estábamos recuperándonos así que en el fondo ya tengo la experiencia de dejar para más adelante algo y acabar agobiada hasta las cejas.  En el fondo, supongo, hemos hecho lo correcto, aunque haya costado un poco de más. ¿No creéis?

Tolerancia Cero

Supuestamente todos queremos educar a nuestros niños en igualdad, y digo supuestamente porque a veces creo que hay quien no tiene muy claro qué significa eso. Padres y madres de escuelas de todos los colores abogan por la educación en valores, la ética y la igualdad entre sexos. De hecho, gracias a los dioses del Olimpo, son muy pocas las comunidades que siguen educando (de base) de forma diferente a niños y niñas, pero aun así seguimos perpetuando ciertos estereotipos y es, básicamente, porque falta cultura y educación.

Y esto lo digo con conocimiento de causa porque hay quien realmente no se da cuenta de que está siendo machista o de que está reproduciendo pensamientos o ideas retrógradas provenientes de generaciones pasadas, sin maldad, pero sin descanso.

Os voy a contar un ejemplo que viví hace tan solo unos días. Cenando en casa de unos amigos que casualmente llevan a la misma escuela a la que va mi hija a su pequeño, un año mayor que mi hija, estuvimos hablando largo y tendido sobre una iniciativa conjunta de algunos profesores de literatura y el AMPA que están promoviendo la creación de relatos cortos en secundaria para educar en igualdad a los más pequeños. La idea es que los mejores relatos pasen a formar parte de un libro de cuentos infantiles que va a editar el propio colegio con estas ilustraciones de cuentos infantiles que han conseguido gracias a la ayuda de rifas y otras acciones para recaudar fondos.

La idea nos parecía magnífica a las dos parejas, que estábamos debatiendo el poder del patriarcado en nuestra sociedad y de cómo debemos educar desde la más tierna infancia a nuestros hijos con el fin de que, algún día, esa diferencia que sigue existiendo entre hombres y mujeres sea solo un recuerdo del pasado, en todos los ámbitos, y en todas las culturas.

Mis neuronas colisionaron

Poco después, en la sobremesa, se cambió el tema radicalmente y empezamos a hablar de cosas mucho más banales hasta que recordé que quería enseñarle unos conjuntos de ropa interior a la chica porque ambas tenemos mucho pecho y necesitamos sujetadores muy armados para sentirnos cómodas, tipo reductores. Saqué mi móvil para mostrarle la web donde compro este tipo de sujetador reductor Triumph (me encanta esa marca) y cuando le pasé el móvil para que viera los modelos, su marido (muy curioso él) echó un ojo también a las modelos.

Mi sorpresa llegó minutos después, cuando estábamos nosotras hablando ya de los sujetadores en cuestión y de los precios para hacer un pedido conjunto y ahorrarnos gastos de envío y él, muy seguro de sí mismo, hizo el comentario más machista que he escuchado en mucho tiempo. “Las chicas que llevan ese tipo de lencería parecen una profesional barata” aseguró, y con “profesional barata” se refería a las prostitutas de calle.

Antes de nada he de decir que la prostitución es, en mi opinión, un tipo de esclavitud y aunque respeto a aquellas mujeres que se dedican a esto por propia decisión, personalmente creo que no debería existir.

La lencería en cuestión a la que se refería era la típica de encaje negro o blanco con medias de liguero a juego y transparencias. Yo no estaría cómoda con ese tipo de ropa interior pero de ahí a decir que quien la usa parece una prostituta hay mucha diferencia, además de que, por supuesto, cada una de nosotras tiene derecho a vestir como le dé la gana sin que nadie la tache de nada (ni en positivo, ni en negativo).

Imagino que mi cara fue un poema porque su mujer se dio cuenta enseguida y él poco después. Intentó explicarse, que no pretendía ofender, que simplemente no le gustaba ese tipo de ropa interior, pero el caso es que él ya había hecho el comentario y ese tipo de comentario puede causar mucho daño, tanto en la educación de su hijo si llega a estar delante y ser un poco mayor, como en nuestra sociedad. Y es que mientras sigan vigentes ese tipo de pensamientos que, supuestamente no causan daño pero en realidad perpetúan la visión machista de nuestra cultura, no avanzaremos realmente todo lo que necesitamos avanzar.

Luego hay quien critica que cualquier mujer pueda acceder a ciertos productos de defensa personal pues los catalogan como armas, y en realidad lo son, pero es que es normal que tengamos miedo porque igual que existen esos comentarios sin malicia y los seguimos reproduciendo sin darnos cuenta del verdadero significado que tienen, siguen existiendo quienes piensan que si llevas un determinado tipo de ropa tienen derecho a abusar de ti, en cualquier sentido.

Y una cosa quiero dejar clara, vistas como vistas, incluso si vas caminando en ropa interior o desnuda por la calle, nadie tiene derecho a abusar de ti, ni a insultarte, ni a decirte nada fuera de lugar. Nadie.

Así que, si bien es verdad que estoy en contra de las armas y el hecho de pensar que hay países donde están totalmente permitidas me pone los pelos de punta, entiendo perfectamente que haya comercios como esta tienda online de electrónica en Andorra, MercaMarket88.com, que sigan siendo conocidas por vender productos de defensa personal ideados, especialmente, para la protección de la mujer. Ojalá no hicieran falta, pero la realidad es que la hacen.

La situación legal en España

Me estuve informando sobre qué es legal, y que no, en nuestro país y por lo que pude averiguar hay ciertas armas de autodefensa permitidas siempre y cuando cumplan unas condiciones. Por ejemplo, si hablamos de sprays de autodefensa (que es lo más vendido) cabe destacar que en España son legales, pero solo si están homologados y contienen un máximo del 6% del principio activo denominado capseicina. EN otras palabras, que solo se venden aquellos que no van a causarle un daño irreversible al atacante, cosa que comprendo, porque también habrá más de una mujer que se equivoque por error y más de una persona (del sexo que sea) que pueda usar estos spray de pimienta para atacar de forma desproporcionada y hay que destacar que estos productos están ideados solo para defensa personal.

Además, estos sprays de defensa solo pueden usarlos personas mayores de 18 años y únicamente pueden venderlos las armerías en nuestro país, de ahí que haya quien acude a países cercanos como Andorra o Portugal para adquirirlos de forma más sencilla en tiendas menos especializadas.

¿Qué otros productos de defensa personal están permitidos en nuestro país?

  • Sprays de pimienta: producen un efecto que perdura hasta 30 minutos después de su uso. Actualmente solo hay 3 marcas homologadas en Epsaña.
  • Linternas deslumbrantes: hay muchísimos modelos que puedes llevar en el bolsillo y tienen una luz con efecto deslumbrante e irritante si se apuntan hacia la vista de alguien.
  • Llaveros alarmas: este tipo de llavero emite una alarma para llamar la atención de otras personas cuando se está sufriendo un ataque.

No permitidos:

  • Sprays de gas lacrimógeno: producen irritación y causan lágrimas al atacante e imposibilidad de abrir los ojos.
  • Objetos punzantes: da igual si son llaveros, pintalabios o cualquier otro producto ideado para la defensa personal porque si son punzantes y pueden causar daño en este sentido se les consideran armas blancas, totalmente prohibidas en nuestro país para defensa personal.

Otros productos como las defensas que dan descargas eléctricas y las porras están totalmente prohibidas en nuestro país.

Este año ya van 35 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, y según datos que maneja RTVE, más se denuncian más de 1000 agresiones y abusos sexuales cada mes. Todo esto en un año atípico en el que hemos pasado casi 3 meses confinados y muchísimo más tiempo, en general, en casa. Puede que a nivel de maltrato en pareja esto no haya influido positivamente, sino más bien de forma negativa al pasar más horas juntos víctima y maltratador, pero ¿no debería haber incluido positivamente en el número de agresiones sexuales? Al final, estar en casa debería ser sinónimo de estar segura y parece que no ha sido así, eso o han aumentado tanto este tipo de agresiones que hasta eliminando tres meses de los 12 del años siguen habiendo números escandalosos.

Algunos dirán que extrapolo mucho al empezar hablando de una especie de “micromachismo” o de conducta estereotipada y acabar hablando de abusos sexuales, maltratos y mujeres asesinadas pero es que creo, desde lo más hondo de mi corazón, que para acabar con todo tipo de maltrato hacia la mujer (sea de la índole que sea) hay que acabar con los micromachismos y educar en igualdad evitando estereotipos de cualquier tipo, ya sea hacia la figura del hombre o hacia la figura de la mujer, porque esos estereotipos son los que algunos usan para castigar a la víctima y defender al atacante.

Como dicen en la tele, en mi casa “tolerancia 0”.

Regalos especiales para momentos únicos

Es algo cultural hacer regalos en determinados momentos de nuestra vida. Por un lado tenemos los periódicos, como cumpleaños o Navidad, y por otro lado los especiales, como una boda, el nacimiento de un bebé, la jubilación o cualquier otro evento que se nos pueda ocurrir y que solo pase una vez en la vida, al menos por lo general. Pero no es lo mismo regalar para un cumpleaños que para un 60 cumpleaños ¿verdad?, así como tampoco lo es para el nacimiento de un bebé. Estos regalos suelen ser especiales, diferentes, y por especiales a veces se entiende erróneamente “caros”, algo que no tiene por qué ser así.

Normalmente es la familia la que suele hacer estos regalos, y por “familia” entiendo a quienes tú consideras tu familia, que puede ser de sangra, o no, y son cada vez más las personas que buscan algo único, un recuerdo, un sentimiento plasmado en un regalo que a la larga pueda significar algo más que un regalo de cumpleaños. Pero ¿qué regalos pueden ser esos?

Joyería

Cuando hablamos de joyas habrá quien pensará en caros colgantes, bonitos anillos con diamantes o pulseras de oro decoradas con un motivo especial pero los millenials, que son la generación que está llenando las calles y que está cambiando la forma de pensar de generaciones anteriores, no piensan en joyas de ese modo, sino más bien en un producto bonito que poder lucir y que sea también un recuerdo de un momento especial. En otras palabras, el material con el que esté fabricada esa joya no es importante, al menos no para cumplir el objetivo que estamos marcando.

En Joyería Lorena nos han contado que de entre todos los productos que venden, sobre todo online, entre los que destacan marcas como Chamilla, lo que más venden son sus joyas personalizadas para distintos eventos. Pero lo más curioso es que crearon una colección de profesiones, repleta de pulseras con adornos relacionados con la profesión seleccionada, y últimamente están siendo todo un boom. Y es que ya no buscamos la joya de oro, cara, a la que luego podamos sacar partido si la vedemos, sino la que podemos lucir con orgullo identificándola como algo especial.

Peluches

Siempre han sido un regalo especial para el día de los enamorados, por ejemplo, pero ahora esos peluches, como las joyas, pueden estar personalizados. Pueden ser un reflejo especial de un momento concreto, o simplemente un osito o una muñeca con el nombre del recién nacido que acaba de llegar a nuestra vida, pero lo importante es que son únicos, originales y significan algo especial para los nuevos propietarios del producto.

Estos regalos son tendencia para recién nacidos, San Valentín, e incluso para bodas, y es que ahora hay quien fabrica muñecos personalizados copiando fotografías y, desde luego, son todo un detalle para los novios, sobre todo si portan los trajes del día especial.

Regalos para viajeros

Son muchísimas las listas de regalos originales en las que ya aparecen estos mapamundi especiales. Ahora, que se acerca el día del padre, el Huffingtonpost los ha incluido en su lista de regalos originales para padres, y son realmente únicos.

Los hay de varios tipos y tamaños, pero principalmente encontramos dos en casi todas las tiendas online.

  • El de corcho: se trata de un corcho (hay muchas medidas) donde aparece dibujado un mapamundi, normalmente en color blanco. La idea es que cada vez que el propietario del corcho visite un país, hinque una chincheta señalando que ya ha visitado esa zona del mundo. Hay quien une esas chinchetas con hilo o lana, y hay quien cuelga fotos de esos viajes, bien de la chincheta o bien de esos hilos. Lo importante es tener, cada vez más chinchetas pinchadas en ese mapamundi y seguir descubriendo rincones especiales cada año, sin excepciones.
  • El de rascar: esta variante de mapamundi viene estampada en una especie de póster (también los hay de diferentes tamaños). Cada país viene del mundo viene pintado en un color diferente con una pintura especial que se puede rascar, o bien al revés, todos los países pintados en color negro con esa pintura y cuando lo rascas aparece el color diferente debajo. En esta versión del regalo del mapamundi, el propietario tiene que ir rascando cada nuevo país que visita, hasta tener todos los países rascados. También podemos colgar fotos si así lo deseamos, o dejar solo el mapamundi como un bonito cuadro en la pared del despacho.

¿Y tú, qué regalos especiales crees que se pueden hacer hoy en día?

Abre el baúl de los disfraces

Aunque siempre hay excepciones, desde que somos niños tenemos cierta pasión por el mundo del disfraz, una pasión que ya siendo adultos solemos disfrutar solo en eventos especiales como Carnaval y en algunos casos Halloween o fiestas privadas. Hoy en día, en todas las escuelas infantiles hay un baúl o un armario lleno de disfraces para que los más pequeños jueguen a disfrazarse pero ¿por qué? Pues básicamente porque es uno de los juguetes más pedagógicos que existen.

“Contamos con varias escuelas infantiles entre nuestros clientes más fieles que cada año nos hacen pedidos de disfraces desde 0 a 4 años, aproximadamente”, cuentan desde Disfrazarte Shop, “pero también nos hacen pedidos de accesorios como gafas, pelucas, gorros, y otros complementos similares”, añaden. Y es que el disfraz se ha convertido en uno de los juegos más importantes de cualquier escuela infantil que se precie.

El valor pedagógico del disfraz

Disfrazarse es una de las mejores actividades que pueden realizar los niños para practicar el juego simbólico, aunque cabe destacar que también es perfecto para el joven y el adulto, pero en la etapa infantil tiene aún mayor importancia pues es cuando más ha de desarrollar todas sus capacidades. Con los disfraces, los niños puedes jugar a interpretar cualquier tipo de rol, convirtiéndose en un animal, un superhéroe o incluso en un objeto y esto les ayuda a adquirir una serie de conocimientos que serán vitales en su vida adulta:

  • Imaginación y la fantasía: al inventar historias y situaciones que representar.
  • Empatía: al ponerse en el lugar del personaje que interpretan.
  • Memoria: al recordar todo sobre ese personaje para poder imitarlo.
  • Habilidades sociales: al jugar con otros niños que también interpretan otros roles por lo que desarrollan habilidades sociales y la relación con los otros.
  • Teatralidad: estimulan el juego sociodramático.
  • Diversión: siempre que un niño se pone un disfraz se divierte.

Además, hay algo muy importante que a veces pasamos por alto, los juegos de disfraces ayudan a establecer la identificación de género. Y es que conforme los niños empiezan a interpretar roles experimentan con diferentes identidades de género y los comportamientos de esos personajes. Así, cualquier niño o niña de 3 años puede convertirse en bombera, pero también en Superman o en Elsa, la princesa más famosa de Disney en la actualidad. El niño que así lo desee, podrá ser Elsa, igual que la niña que quiere ser Superman, y así intercambiar su género teórico dándole la posibilidad de empezar a sentirse más cómodo, o cómoda, en un personaje y no en otro.

Por lo general, los chicos suelen ser atraídos hacia los papeles de padres, constructores,  héroes y militares, mientras que las niñas suelen sentirse atraídas por los papeles de artistas, madres, maestras y bailarinas. Salirse de este no es malo, pero sí que permite observar las tendencias e intereses de los niños. Es bastante normal que los niños experimenten con diferentes roles de género a medida que aprenden acerca de sí mismos.

De hecho, prohibirle a un niño que se disfrace de niña, o al contrario, podría ser muy contraproducente ya que, por un lado, que haga esto no significa que quiera convertirse en otra persona y, aunque así fuera, le estaríamos ayudando a identificarse con su yo interior, con quien verdaderamente es.

La comunicación

Pero aquí no acaban los beneficios de los disfraces en el mundo de la pedagogía, y es que los pequeños, al adoptar ciertos roles, empiezan a intentar hablar como lo haría esa princesa, ese médico, o ese superhéroe. ¿Cómo lo hacen? Pues lo más normal es que acaben utilizando palabras que oyen en su entorno, desde aquellas que lee mamá o papá en el cuento de buenas noches hasta esa otra que oyó a su hermano mayor y que no sabe muy bien qué significa, e incluso la que utilizó un personaje de televisión. Lo importante es que empiezan a trabajar con esas palabras, aprendiendo a utilizarlas aunque en un primer momento tal vez lo hagan mal.

Veamos un ejemplo clásico: si un pequeño de 4 años escucha en televisión la mítica frase de Lo que el viento se llevó “a Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre” es posible que, en ese momento, la palabra “testigo” le suene un poco a chino pero también es posible que decida preguntar qué significa o que, simplemente, empiece a usarla sin saber qué quiere decir y posteriormente acabe comprendiéndolo por sí mismo dentro de un contexto.

Lo importante de los disfraces no es solo la diversión que nos traen, que también, sino lo que nos pueden llegar a enseñar.