Tolerancia Cero

Supuestamente todos queremos educar a nuestros niños en igualdad, y digo supuestamente porque a veces creo que hay quien no tiene muy claro qué significa eso. Padres y madres de escuelas de todos los colores abogan por la educación en valores, la ética y la igualdad entre sexos. De hecho, gracias a los dioses del Olimpo, son muy pocas las comunidades que siguen educando (de base) de forma diferente a niños y niñas, pero aun así seguimos perpetuando ciertos estereotipos y es, básicamente, porque falta cultura y educación.

Y esto lo digo con conocimiento de causa porque hay quien realmente no se da cuenta de que está siendo machista o de que está reproduciendo pensamientos o ideas retrógradas provenientes de generaciones pasadas, sin maldad, pero sin descanso.

Os voy a contar un ejemplo que viví hace tan solo unos días. Cenando en casa de unos amigos que casualmente llevan a la misma escuela a la que va mi hija a su pequeño, un año mayor que mi hija, estuvimos hablando largo y tendido sobre una iniciativa conjunta de algunos profesores de literatura y el AMPA que están promoviendo la creación de relatos cortos en secundaria para educar en igualdad a los más pequeños. La idea es que los mejores relatos pasen a formar parte de un libro de cuentos infantiles que va a editar el propio colegio con estas ilustraciones de cuentos infantiles que han conseguido gracias a la ayuda de rifas y otras acciones para recaudar fondos.

La idea nos parecía magnífica a las dos parejas, que estábamos debatiendo el poder del patriarcado en nuestra sociedad y de cómo debemos educar desde la más tierna infancia a nuestros hijos con el fin de que, algún día, esa diferencia que sigue existiendo entre hombres y mujeres sea solo un recuerdo del pasado, en todos los ámbitos, y en todas las culturas.

Mis neuronas colisionaron

Poco después, en la sobremesa, se cambió el tema radicalmente y empezamos a hablar de cosas mucho más banales hasta que recordé que quería enseñarle unos conjuntos de ropa interior a la chica porque ambas tenemos mucho pecho y necesitamos sujetadores muy armados para sentirnos cómodas, tipo reductores. Saqué mi móvil para mostrarle la web donde compro este tipo de sujetador reductor Triumph (me encanta esa marca) y cuando le pasé el móvil para que viera los modelos, su marido (muy curioso él) echó un ojo también a las modelos.

Mi sorpresa llegó minutos después, cuando estábamos nosotras hablando ya de los sujetadores en cuestión y de los precios para hacer un pedido conjunto y ahorrarnos gastos de envío y él, muy seguro de sí mismo, hizo el comentario más machista que he escuchado en mucho tiempo. “Las chicas que llevan ese tipo de lencería parecen una profesional barata” aseguró, y con “profesional barata” se refería a las prostitutas de calle.

Antes de nada he de decir que la prostitución es, en mi opinión, un tipo de esclavitud y aunque respeto a aquellas mujeres que se dedican a esto por propia decisión, personalmente creo que no debería existir.

La lencería en cuestión a la que se refería era la típica de encaje negro o blanco con medias de liguero a juego y transparencias. Yo no estaría cómoda con ese tipo de ropa interior pero de ahí a decir que quien la usa parece una prostituta hay mucha diferencia, además de que, por supuesto, cada una de nosotras tiene derecho a vestir como le dé la gana sin que nadie la tache de nada (ni en positivo, ni en negativo).

Imagino que mi cara fue un poema porque su mujer se dio cuenta enseguida y él poco después. Intentó explicarse, que no pretendía ofender, que simplemente no le gustaba ese tipo de ropa interior, pero el caso es que él ya había hecho el comentario y ese tipo de comentario puede causar mucho daño, tanto en la educación de su hijo si llega a estar delante y ser un poco mayor, como en nuestra sociedad. Y es que mientras sigan vigentes ese tipo de pensamientos que, supuestamente no causan daño pero en realidad perpetúan la visión machista de nuestra cultura, no avanzaremos realmente todo lo que necesitamos avanzar.

Luego hay quien critica que cualquier mujer pueda acceder a ciertos productos de defensa personal pues los catalogan como armas, y en realidad lo son, pero es que es normal que tengamos miedo porque igual que existen esos comentarios sin malicia y los seguimos reproduciendo sin darnos cuenta del verdadero significado que tienen, siguen existiendo quienes piensan que si llevas un determinado tipo de ropa tienen derecho a abusar de ti, en cualquier sentido.

Y una cosa quiero dejar clara, vistas como vistas, incluso si vas caminando en ropa interior o desnuda por la calle, nadie tiene derecho a abusar de ti, ni a insultarte, ni a decirte nada fuera de lugar. Nadie.

Así que, si bien es verdad que estoy en contra de las armas y el hecho de pensar que hay países donde están totalmente permitidas me pone los pelos de punta, entiendo perfectamente que haya comercios como esta tienda online de electrónica en Andorra, MercaMarket88.com, que sigan siendo conocidas por vender productos de defensa personal ideados, especialmente, para la protección de la mujer. Ojalá no hicieran falta, pero la realidad es que la hacen.

La situación legal en España

Me estuve informando sobre qué es legal, y que no, en nuestro país y por lo que pude averiguar hay ciertas armas de autodefensa permitidas siempre y cuando cumplan unas condiciones. Por ejemplo, si hablamos de sprays de autodefensa (que es lo más vendido) cabe destacar que en España son legales, pero solo si están homologados y contienen un máximo del 6% del principio activo denominado capseicina. EN otras palabras, que solo se venden aquellos que no van a causarle un daño irreversible al atacante, cosa que comprendo, porque también habrá más de una mujer que se equivoque por error y más de una persona (del sexo que sea) que pueda usar estos spray de pimienta para atacar de forma desproporcionada y hay que destacar que estos productos están ideados solo para defensa personal.

Además, estos sprays de defensa solo pueden usarlos personas mayores de 18 años y únicamente pueden venderlos las armerías en nuestro país, de ahí que haya quien acude a países cercanos como Andorra o Portugal para adquirirlos de forma más sencilla en tiendas menos especializadas.

¿Qué otros productos de defensa personal están permitidos en nuestro país?

  • Sprays de pimienta: producen un efecto que perdura hasta 30 minutos después de su uso. Actualmente solo hay 3 marcas homologadas en Epsaña.
  • Linternas deslumbrantes: hay muchísimos modelos que puedes llevar en el bolsillo y tienen una luz con efecto deslumbrante e irritante si se apuntan hacia la vista de alguien.
  • Llaveros alarmas: este tipo de llavero emite una alarma para llamar la atención de otras personas cuando se está sufriendo un ataque.

No permitidos:

  • Sprays de gas lacrimógeno: producen irritación y causan lágrimas al atacante e imposibilidad de abrir los ojos.
  • Objetos punzantes: da igual si son llaveros, pintalabios o cualquier otro producto ideado para la defensa personal porque si son punzantes y pueden causar daño en este sentido se les consideran armas blancas, totalmente prohibidas en nuestro país para defensa personal.

Otros productos como las defensas que dan descargas eléctricas y las porras están totalmente prohibidas en nuestro país.

Este año ya van 35 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, y según datos que maneja RTVE, más se denuncian más de 1000 agresiones y abusos sexuales cada mes. Todo esto en un año atípico en el que hemos pasado casi 3 meses confinados y muchísimo más tiempo, en general, en casa. Puede que a nivel de maltrato en pareja esto no haya influido positivamente, sino más bien de forma negativa al pasar más horas juntos víctima y maltratador, pero ¿no debería haber incluido positivamente en el número de agresiones sexuales? Al final, estar en casa debería ser sinónimo de estar segura y parece que no ha sido así, eso o han aumentado tanto este tipo de agresiones que hasta eliminando tres meses de los 12 del años siguen habiendo números escandalosos.

Algunos dirán que extrapolo mucho al empezar hablando de una especie de “micromachismo” o de conducta estereotipada y acabar hablando de abusos sexuales, maltratos y mujeres asesinadas pero es que creo, desde lo más hondo de mi corazón, que para acabar con todo tipo de maltrato hacia la mujer (sea de la índole que sea) hay que acabar con los micromachismos y educar en igualdad evitando estereotipos de cualquier tipo, ya sea hacia la figura del hombre o hacia la figura de la mujer, porque esos estereotipos son los que algunos usan para castigar a la víctima y defender al atacante.

Como dicen en la tele, en mi casa “tolerancia 0”.