La primera visita al dentista: factores que influyen en su adaptación

La adaptación de los más pequeños de la casa a la consulta odontológica es crucial  si queremos lograr y mantener su colaboración durante el tratamiento. Esto no sucederá por sí solo y con facilidad, tenemos que preparar a los pequeños para su primera consulta y seguir reforzando las conductas acordes durante los primeros años de consulta. Para esto debemos apoyarnos en  un proceso de enseñanza- aprendizaje por el cual se adquieran valores, actitudes y conocimientos que promuevan en el niño una actitud positiva hacia la consulta odontológica.

Por ejemplo, debido a razones preventivas, recomendamos que la primera visita al dentista coincida con el primer año de edad del niño. Sin embargo, cuando el niño cumple tres o cuatro años, es que posee suficientes habilidades comunicativas y socializadoras como para acceder a las exigencias de una cita odontológica. Es justo en esta edad cuando puede volverse participe del proceso y establecer una comunicación con padres y especialistas en pro de lograr los mejores resultados, colaborando así con el proceso de adaptación

Dentro de este proceso de adaptación influirán una serie de variables que podrían favorecer al éxito o, en caso de no haber un buen manejo de la situación, desfavorecerle por completo; siendo uno de los más importantes la comunicación entre especialista y paciente. La comunicación en odontopediatría con los más pequeños y sus padres es básica para que entiendan la importancia del tratamiento y este se puede aplicar sin problemas.

¿Cómo mantener una buena comunicación en odontopediatría?

Los niños tienen unas características especiales que hacen que exista una figura clínica específica para encargarse de su tratamiento: el odontopediatra. Este profesional, además de contar con conocimientos odontológicos, también está capacitado para tratar a los niños y poder aplicarles los tratamientos de forma eficaz.

Para este, la primera y más importante herramienta es la comunicación con el paciente infantil. Sin este paso previo, será muy difícil hacer que la experiencia de los más pequeños en la clínica dental sea positiva.

La conversación debe ser natural y agradable, interesándose sobre sus gustos y actividades para ganar la confianza del niño. Una vez que se establezca este contacto, el odontopediatra continúa con la explicación ordenada de los procedimientos que debe realizar. Aquí, el mensaje siempre debe ser claro, para que se pueda comprender todo.

Por supuesto, hay ciertas técnicas que ayudarán al profesional a conectarse con el niño. El equipo especialista en odontopediatría de Clínicas Odonthos nos explican algunas:

Vocabulario adecuado

El odontopediatra debe hablar con los niños simplificando las explicaciones técnicas. Utilizar un lenguaje pediátrico adaptado que permita tranquilizar al niño y evitar que tenga ansiedad. Para esto puede emplear expresiones o nombre sustitutivos para palabras con connotaciones negativas, por ejemplo, equipo de rayos X (cámara de fotos), radiografía (fotografía) o turbina (cepillo de dientes con agua).

Explicar y enseñar

La mayoría de conceptos utilizados por el odontopediatra son técnicas que se utilizan en todos los campos de la comunicación en odontopediatría reducidos a su máxima simplicidad. Cuando explicamos y enseñamos, lo que hacemos es familiarizar al niño mediante una aproximación al ambiente e instrumentos de la consulta dental:

  • Decimos y explicamos al niño lo que se le va a hacer, de forma que ayudemos a reducir la ansiedad y el miedo.
  • Mostramos al niño como se va a llevar a cabo la técnica.
  • Efectuamos la técnica tal como se le ha explicado y demostrado.

Instrucciones concisas

Como en todo tratamiento odontológico, la colaboración del paciente también implica el seguimiento de instrucciones. Cuando se trata con niños, es importante que las instrucciones sean precisas y concretas para que el niño las pueda entender. Dependiendo de la edad del niño, estás también podrían ir acompañadas de información que explique el por qué de las instrucciones, ya que éstas pueden generar rechazo o miedo en los pacientes infantiles.

Buen tono de voz

El tono de voz es un aspecto clave en la comunicación verbal que va más allá de las palabras. Si lo sabemos utilizar debidamente puede ayudar mucho a restablecer comunicaciones perdidas en pacientes con conductas no colaboradoras. Por ejemplo, con un cambio súbito y abrupto del tono de voz, puede devolvernos la atención del niño; eso sí, luego debemos contrarrestarlo rápidamente con un alabo cuando la conducta del pequeño cambia a la correcta.

Disminuir la ansiedad de los padres

Muchas veces, parte de la ansiedad que tienen los niños antes de su primera consulta con el dentista, viene de la ansiedad que sienten los padres y le transmiten, Por lo mismo, al disminuir este miedo paternal, podremos tratar efectivamente a los niños.  Esto lo podemos lograr ofreciendo más información a los padres sobre técnicas disponibles para controlar la ansiedad de su hijo, por ejemplo.

Ludoterapia y distracción

Se trata de distraer un poco al niño de lo que está pasando en la consulta, eliminando tensiones y miedos. Esto también nos ayuda a reforzar la comunicación con el paciente, que al hablar con nosotros se sentirá más tranquilo porqué eliminará la sensación de estar en contacto con un desconocido.

La Ludoterapia, entonces, busca distraer al paciente hablando sobre temas eternos a la consulta dental, como hobbies u otras cosas más agradables para él. Un ejemplo de ello puede ser preguntar o interesarnos por temas ajenos a nuestro tratamiento durante la preparación para la anestesia. Otro tipo de distracción puede conseguirse con juguetes, dibujos y pósters en el caso de los más pequeños, o incluso con música.

Otras variables que influyen en la conducta del niño durante la atención odontológica

Si es verdad que la comunicación es el factor decisivo en la adaptación a la consulta odontológica, existen otras variables que también debemos tomar en cuenta si queremos alcanzar el éxito en nuestro trato con los pacientes infantiles. Estas son:

Ambiente odontológico


Ya que el primer objetivo que debe alcanzar el especialista es infundir confianza en el niño y hacer agradable el primer contacto, necesitará comenzar en un área adecuada, recreativa, separada del consultorio, en la cual se puedan integrar los niños, crearles confianza y reducir la ansiedad


Odontólogo

El odontólogo sirve de fuerza orientadora principal, por lo que debe dar el ejemplo para todo el personal, además es importante que se mantenga objetivo y conserve su capacidad para evaluar a los niños con exactitud.

Como dijimos anteriormente, la comunicación que establezca permitirá que el odontólogo conozca mejor a su paciente y que pueda lograr que el niño se relaje y coopere con el tratamiento. Por lo tanto su lenguaje debe depender de la edad del niño y debe tener una voz suave y clara. Así, logrará un acercamiento exitoso con el niño, permitirá una buena adaptación y creará una atmosfera de confianza y un ambiente placentero.

Personal auxiliar

La manera como se conduzca el personal auxiliar, también puede afectar dentro del proceso de adaptación. Todos deben conocer sus deberes, tener claro lo que está sucediendo en el consultorio y conocer los objetivos perseguidos, desde el momento en que el niño entra a la sala. Por lo que el personal debe estar capacitado y bien adiestrado, además de tener una apariencia agradable.


Padres


Como dijimos anteriormente, la conducta de los padres afecta directamente la conducta del niño. Estos ejercen una profunda influencia sobre el niño, afectando el comportamiento de éste en nuevas situaciones.

Numerosos estudios han demostrado que padres que permiten autonomía y expresan afectos tienen hijos amistosos, cooperadores y atentos; a diferencia de padres punitivos e indiferentes, que generan hijos intolerantes con conductas negativas. Por lo tanto, el especialista debe intentar primero ganar la confianza de los padres, reducir sus angustias y educarles en el tipo de conducta que se debe tener durante el proceso de adaptación para que este sea exitoso.

Niños

Para lograr el tratamiento dental del niño en la consulta odontológica, debe comprenderse su conducta y la etapa de crecimiento en la que se encuentran. Esto porque la conducta va a variar de acuerdo a la edad que tenga el niño. Estas son.

  • Dos años: En esta edad los niños sienten dependencia hacia la madre y dificultad para establecer relaciones interpersonales. Necesitan tiempo para habituarse a situaciones nuevas. Sufren cambios rápidos de humor. Se cansan con facilidad.
  • Tres años: Sienten curiosidad sobre el mundo de alrededor. Tienen un mayor contacto verbal. Existe el deseo de imitación.
  • Cuatro años: Gran actividad física y mental. Son inquisitivos y grandes habladores. Desean probar nuevas experiencias. Sienten confianza en sí mismos.
  • Cinco años: Estabilidad emocional. Pensamiento realista en secuencias lógicas. Deseo de ser aceptado. Son sensibles a las alabanzas y recriminaciones.
  • Seis años: Alternancia entre el afecto y el rechazo. Autoafirmación. Tendencia a la hipocondria. Tienen poco interés por el orden y la limpieza.

La primera experiencia con el dentista

La primera visita odontológica debe ser agradable, positiva y simple, ya que el comportamiento futuro del niño va a depender en gran parte de esta primera experiencia.


Es necesario realizar las operaciones más sencillas e ir avanzando a las más complejas, a menos que sea necesario tratamientos de urgencia. Por ejemplo, se puede hacer un examen clínico, toma de radiografías, profilaxis, fluoruros, etc Todas estas constituyen formas de adaptación del niño al tratamiento dental.

Escapadas a tuti

De temporadas atípicas vamos a estar servidos en los próximos años ¿verdad? Que si el confinamiento, las fases de desescalada, la nueva normalidad, nueva normativa, prevención, de nuevo a las fases en algunos puntos de España y de nuevo al confinamiento en las ciudades con mayor incidencia del virus. ¿Qué tocará después? Pues de vuelta a la rueda, fases de desescalada, nueva normalidad y cruzar los dedos para que podamos llevar un control de la pandemia mejor que el que hemos llevado hasta ahora. Por eso, cuando dicen que hemos tenido un verano atípico, me da la risa.

Empezamos lo que es atípico en marzo, con el confinamiento, y luego hemos ido encadenando atipicidades una detrás de otra, sin parar. De hecho, hasta que no llegue la vacuna (y aun así no tengo yo muy claro qué pasará) me parece a mí que todo va a seguir siendo muy atípico.

Pensad en las próximas Navidades, sé que aún faltan dos meses pero ahora mismo Madrid está de coronavirus hasta los topes así que, si seguimos así, me parece que vamos a ver a muchas familias cenando separadas y brindando a través de videollamada, tanto en nochebuena como en Navidad. De hecho, no sabemos cómo se comporta realmente aún el virus este de las narices que nos está jodiendo el 2020, pero si nos ceñimos a cómo actúan otros virus que conocemos más, lo lógico es pensar que con el frío se activará con mayor virulencia y, por ende, las probabilidades de contagio de cara al invierno deberían ser mayores que las que hay ahora, y no es que la cosa esté muy tranquilita en este momento.

Por eso, y porqué sé que va para largo, hace ya tiempo que tomé la decisión de intentar hacer una vida lo más normal posible, con todas las medidas de precaución adoptadas por supuesto, y pasármelo bomba en familia todo lo que pueda. Y es que si no ¿qué nos queda? Puede que, desde marzo pasado hasta que todo esto se normalice de verdad, vayan a pasar un par de años, ¿qué tengo que hace, perder la infancia de mis hijos dos años? Pues va a ser que no.

Gel hidroalcohólico en el bolso, mascarillas puestas, sin tocar nada que no sea estrictamente necesario, manteniendo la distancia de seguridad y como si fuera un juego, así es como salgo con mis hijos a pasear, a comprarles ropa (porque sí, los niños crecen, se les queda pequeña la  ropa y da igual si hay coronavirus o no porque tenemos que comprarles nueva), y por supuesto a hacer nuestras escapadas familiares.

Ocio y tiempo libre ¿por qué no?

Al principio pensamos que este verano era mejor quedarse en casa y planeamos un montón de actividades para hacer en familia, desde ir a la playa con todas las precauciones (sí, tengo suerte de vivir en la costa) hasta hacer barbacoas en espacios habilitados con la familia o ir paseando con el perrete y los niños a hacer rutas de senderismo.

La verdad es que estuvo bien, no tengo queja. Durante todo julio estuvimos haciendo rutas de senderismo los domingos, yendo a la playa entresemana por las tardes, sesión de juegos de mesa los viernes tarde-noche y sesión de cine familias los sábados. Los niños estuvieron bastante entretenidos y nosotros también. Sin embargo, cuando llegó agosto, y a pesar de tener en mente seguir con esa rutina que nos estaba yendo también, nos surgió la posibilidad de visitar las ciudades de Úbeda y Baeza junto a unos amigos. La idea era ir en coche hasta allí, para evitar contactos innecesarios en los medios de transporte públicos, y pasar 4 noches y 5 días descubriendo esas magníficas joyas medievales por las que parece que no haya pasado el tiempo.

Ambos sabíamos que no iba a ser el viaje preferido de nuestros hijos pero a nosotros nos apetecía mucho y como íbamos con los hijos de la otra pareja también, las posibilidades de que se entretuvieran eran muchas. Contratamos estas visitas guiadas a Úbeda y Baeza antes de partir y nos fuimos camino a la edad media en nuestro vehículo privado.

Os cuento esto, porque descubrí que hay un servicio que puedes contratar para que lleven tus maletas hasta el destino que tú les digas y en la fecha indicada, algo que viene muy bien cuando se viaja con 4 en el coche, un carrito de niño pequeño y un perro. A no ser que tengas una furgoneta es complicado meter, además de todo eso, las 4 maletas correspondientes con la ropa, cosas de aseo y medicinas de toda la familia. Y este método de transporte, el vehículo privado, ha sido uno de los más usados este verano (y lo seguirá siendo) porque es el más seguro frente a un posible contagio en un autobús, un avión o un tren con cientos de pasajeros.

Maletas por Avión llevó nuestro equipaje en avión hasta el aeropuerto de Granada-Jaén y desde allí en transporte por carretera hasta el hotel donde nos alojamos los 4 días en Baeza. Totalmente recomendable, sobre todo en la situación que estamos viviendo ahora.

Obviamente no es igual de cómodo que viajar los 4 en avión hasta la ciudad destino, coger un taxi hasta el hotel y despreocuparnos de todo, pero es que tal y como están las cosas me pareció una gran idea viajar en coche y mandar las maletas por separado.

Puentes a la vista

El caso es que la escapada nos salió tan bien que ya hemos programado dos viajes más. Uno para el puente del Pilar y otro en el puente de la Constitución. Por supuesto, lo bueno de todo esto, es que las empresas con las que reservas actividades o el alojamiento se comprometen (dadas las circunstancias) a devolverte el 100% del importe si al final no puedes hacer tu viaje por confinamiento obligado en tu localidad o porque tú misma, o un familias, ha sido contagiado y tiene que permanecer en cuarentena.

La primera de nuestras escapadas otoño-invernales es a San Javier, una localidad murciana, costera, donde hemos reservado el alquiler de un barco en  con capitán en Náutica Jiménez para alejarnos de las concurridas playas y poder disfrutar de una jornada especial, en familia, en aguas cristalinas y sin nadie más alrededor.

La segunda de nuestras escapadas va a ser, de nuevo, al sur. Este es el año de Andalucía. La idea es volver allí porque, junto a Asturias y la Comunidad Valenciana, es una de las comunidades con menos incidencia de virus. Como esta escapada la haremos en diciembre, la idea es otra en cuestión de actividades, queremos practicar deportes de aventura en familia. Así que hemos mirado varias agencias pero, por ahora, parece que nos vamos a quedar con Ocio Aventura Cerro Gordo porque podemos contratar packs de aventura y hacer por ejemplo, rafting, barranquismo, escalada, paintball, senderismo, tiro con arco, tirolina y muchas cosas más.

Obviamente no voy a meter a los niños a hacer rápel, pero no descarto ni el rafting, ni la escalada a baja altura. Puede ser muy divertido.

Al final de lo que se trata es de disfrutar en familia y hacerles olvidar, tanto a ellos como a nosotros, que ese maldito virus sigue ahí, dando por saco. Relajarse, distraerse y socializar es algo que debemos seguir haciendo porque no podemos matarnos en vida, durante dos años o más. Precaución, seguridad y muchísima higiene son las claves para poder seguir llevando una vida lo más normal posible.

Algo no funciona como debería

El número de familias que deben acoger a sus mayores en casa porque dejan de valerse por sí mismos o, simplemente, porque necesitan ayuda con ciertas cosas, ha aumentado considerablemente de un tiempo a esta parte. Debemos tener en cuenta que año tras año, España va aumentando un poco más la esperanza de vida y eso provoca que nuestros ancianos lleguen cada vez a más mayores lo cual es muy positivo, pero también conlleva una serie de perjuicios para la vida familiar y la economía del país.

Vivir más implica que el Estado tenga que pagar por más años las pensiones de jubilación de millones de personas y eso se solventaría si también fuesen más los trabajadores dados de alta en la seguridad social pero ese no es el caso. Sin embargo, poco podemos hacer los ciudadanos de pie en este tema ¿verdad? Lo que sí podemos hacer es ayudar y apoyar todo lo posible a nuestros mayores.

En 1960 la esperanza de vida de las mujeres era de 71,66 años y de los hombres de 66,68. En 2018, último dato más o menos fiable, la esperanza de vida de las mujeres era de 86,33 años y la de los hombres de 80,70. Hablamos de que en menos de 60 años la esperanza de vida ha aumentado en más de 15 años y, por esa regla de tres, en 2018 la esperanza de vida de nuestro país se situaría en unos 100 años para las mujeres. No obstante, debemos tener en cuenta que la Pandemia de Covid19 ha hecho bajar un poco esa estadística pues en 2020 hemos retrocedido un poco con una esperanza de vida 9 meses inferior a la que teníamos antes de la pandemia en nuestro país.

Sea como sea, y teniendo en cuenta que en este país pagar una residencia privada cuesta mucho más que lo que puede ingresar en su cuenta de ahorros un pensionista medio, la posibilidad de que cualquiera de nosotros deba hacerse cargos de sus mayores en algún momento de su vida es muy elevada. Pero el problema no es ese, el problema radica en que las ayudas para sus cuidados son insuficientes, por no decir que prácticamente nulas, y las familias a veces no saben cómo hacer frente a gastos.

Una experiencia en primera persona

Mi padre falleció el año pasado, algo que se veía venir por su estado de salud y aunque en vida no hubo manera de convencerle para que él y mi madre se vinieran a vivir conmigo, sí conseguí que viniera mi madre al quedarse sola en casa. Es una persona mayor, que necesita d ciertos cuidados y el problema es que la complicada vida que llevamos y la falta de economía me impiden ofrecerle todo lo que necesita.

Es simple, si me quedo en casa para no dejarla sola desde las 8 de la mañana hasta las 3 de la tarde dejaría de cobrar mi sueldo y me temo que lo necesitamos para seguir adelante, pero si me voy a trabajar ella se pasa sola 7 horas al día que, en otras circunstancias podrían no suponer un problema pero ahora sí lo es. Para ir al baño necesita ayuda, y aunque la mujer no da trabajo ninguno por no molestar, no puedo obligarla a aguantarse las necesidades durante 7 horas sentada en el sofá del salón ni puedo ponerle un pañal y olvidarme del tema hasta las 3 de la tarde.

Además, no puede entrar en la bañera para ducharse y mi vivienda solo tiene un aseo, son bañera así que ¿cómo lo hacemos? Pues todo se soluciona con dinero, un dinero que pocas familias pueden permitirse gastar en estos momentos.

BañoSpacio se encargó de la reforma para cambiar nuestra vieja bañera por un nuevo plato de ducha a ras de suelo y aunque hicieron lo posible para aprovechar al máximo azulejos que ya teníamos y gastar lo mínimo posible, la realidad es que una obra así conlleva un dinero que a veces es complicado ahorrar.

Pero ahí no quedaba todo, había que solucionar el problema de las horas en las que mi madre estaba sola en casa y era sencillo, las profesionales de Cuidado en Casa, que son todo amabilidad, nos pusieron las cosas muy fáciles con ella. Ahora bien, eso también traía consigo un gasto económico que nos obliga a ir con el agua al cuello todos los meses.

Todo esto me ha hecho pensar que nuestro país no está preparado para la esperanza de vida que tenemos, sino que más bien deberíamos estar unos cuantos números más atrás en ese ranking mundial.

Actualmente España se encuentra junto a Estados Unidos, Portugal, Francia, Italia, Alemania, Gran Bretaña, los Países Bajos, Holanda, Noruega, Suecia, Suiza y Australia en lo alto del ranking al superar, con crecer, los 80 años de media. De hecho, nuestro país se encuentra exactamente en la tercera posición, solo por detrás de Suiza y Japón. En otras palabras, somos el tercer país del mundo con mayor esperanza de vida, que no es poco. Ahora bien, no podemos comparar la calidad de vida de los ancianos en Suiza con la nuestra, y lo de Japón no lo tengo muy claro porque sé de sobra el respeto que se tiene a los mayores en el país nipón, un respeto que ya quisiéramos nosotros, pero desconozco las prestaciones que consiguen con su jubilación.

Por la cola, los países con menor esperanza de vida del mundo son aquellos pertenecientes al continente africano, tales como Lesoto, Sierra Leona o Costa de Marfil.

Así que, sinceramente, creo que la naturaleza se ha equivocado al darnos tanta esperanza de vida en España porque la economía, y por supuesto la política, no acompañan.

Y os preguntaréis que cómo nos apañamos ahora con mi madre en casa y los gastos que eso ha traído consigo, ¿verdad? Es sencillo: casi no salimos a comer ni cenar fuera, intentamos buscar ocio que no implique ningún gasto económico y por supuesto estaremos sin irnos de vacaciones a hoteles los próximos 15 años. Con suerte, como dice mi madre, podemos alquilar alguna casita rural en algún puente y respirar un poco de naturaleza una vez al año, que no hace daño.

Los números no salen

Es sencillo, yo cobro 1300 euros al mes, mi pareja a media jornada sobra 600 euros, eso nos da 1900 euros que para una familia de 4 debería ser suficiente ¿o no? Pues no lo era siendo 4 imaginaos lo que es ahora siendo 5 y mi madre con una pensión de 465 euros. Y digo los número tan claros porque hay quien piensa que eso debería sobrar pero me temo que no es así.

En total, entre todos hacemos un ingreso mensual de unos 2300 euros de los que 700 se van en la hipoteca, 45 en la factura de la luz, 25 en la factura del agua, 50 euros en Internet y teléfonos, 150 en la letra del coche, otros 700 euros son para comer, 25 euros del seguro de decesos, 100 del alquiler de la plaza de garaje y 500 euros para pagar a las cuidadoras de mi madre. Con eso ya sumamos los 2300 euros de ingresos y no estamos contando nada extra que pueda surgir como pagar el seguro de hogar, el IBI, el seguro del coche, la rotura de un electrodoméstico o que mi hija necesite zapatos nuevos así que ¿alguien me puede explicar el modo en el que solucionar esto?

Obviamente tiramos de ahorros y aunque poco a poco, vemos como van desapareciendo.

Si me quedo in vacaciones por cuidar de mi madre lo hago con gusto, mis hijos lo hacen con gusto y siempre irá por delante la salud y la protección de cualquier miembro de mi familia, los cinco que somos ahora  viviendo en casa, que cualquier comida o cena de ocio en un bonito restaurante, pero la realidad es que aun así no salen los números.

No creo que nadie en mi situación esté pidiendo una locura al decir que necesitamos ayuda a pesar de ingresar más de 2.000 euros todos los meses y es sencillo de entender: si no hay caprichos, ni gastos tontos, y aun así se gasta más de lo que se ingresa es que algo falla y dudo mucho que sea mi familia, sino más bien la sociedad en la que vivimos, que cada día necesita más y más pero a nosotros nos dan menos y menos. No tiene sentido, pero es lo que hay.

Yo no tengo la solución, de verdad que no la tengo, pero es que creo que tampoco es mi competido. No soy economista ni política, ni siquiera tengo toda la información necesaria en la mano como para buscar esa solución, lo único que sé es que hace falta de inmediato.

Si la hucha de las pensiones se está acabando, si la financiación de la Sanidad se queda corta, si en educación hace falta dinero, si las ayudas no llegan y si las familias pasan hambre hay algo que no está funcionando como debería.

El futuro de la odontología

Como insisten desde la Clínica CoolDent, hay que contar con el que el sector dental es de gran complejidad y cambia. Ellos llevan constatándolo desde hace años, pero si miramos, digamos 10 años vista, muchas de las personas creen que adquiere cada vez mayor importancia el que se produzca una transformación digital en el sector.

La digitalización y su papel en el sector

Ahora la odontología vive momentos de gran revolución en lo tecnológico y ya es una disciplina fundamental en los servicios de salud. La aplicación a nivel diario de estas tecnologías de nuevo cuño ayudan a que la calidad en el servicio sea mejor.

Los odontólogos terminan disponiendo de más herramientas, algo que puede repercutir en la reducción del tiempo de tratamiento, así como en el aumento de la precisión en los procesos que se aplican, así como en el incremento de la comodidad, no solo para los profesionales, también para los pacientes.

Podemos decir que es cierto que la sociedad en España va perdiendo y seguirá teniendo menos miedo de acudir al dentista. Tanto los protésicos como los clínicos cada vez trabajan más unidos.

Esto es Importante, pues los nuevos conocimientos en la práctica diaria en las clínicas no deben olvidarse para una mejor experiencia. No hay que olvidar que las generaciones cada vez optan por las herramientas de origen virtual, por lo que hay que estar a lo último en lo tecnológico.

La necesaria concienciación social

Hay una percepción por parte de la sociedad de lo importante que es el cuidado de la salud de la boca. El ir al dentista, que hasta hace poco tenía serias connotaciones negativas ha ido cambiando.

Es un hecho que los pacientes no solo evolucionan, también pasan a tener unas necesidades diferentes. Se creen que en unos 10 años ya no haya temor de ir al dentista. Para ello es necesario que siga habiendo nuevos profesionales con gran formación.

El futuro vendrá con una serie de procesos que cada vez serán más digitalizados, con una mayor calidad en menor tiempo y con una reducción económica evidente.

La prevención, eso sí, va a seguir siendo importante, pues al final es la herramienta que tiene más eficacia para el cuidado de la salud en general y bucal en particular. Los tratamientos dentales dan cada vez más resultados y eso hace que podamos disfrutar de dientes limpios y sanos si prevenimos y acudimos al dentista.

La necesaria concienciación va a ser una máxima en estos próximos años donde el consumidor va a poder tener un control mayor de la higiene usando cepillos dentales inteligentes para saber cómo se está llegando a cepillar los dientes, las veces que lo está haciendo y poder recibir un asesoramiento para saber cómo se debe proceder para lograr los objetivos que sean necesarios.

Esta mayor concienciación por parte de la población es la que hace que se tenga una mayor exigencia hacia la labor que realizan los profesionales. Estamos viendo como nos dirigimos a un mundo de lo más digital, donde la odontología se centra de forma clara en los pacientes, con unos tratamientos de mayor precisión y predecibles. La competitividad es la clave y lo veremos reflejado en la formación del especialista.

Cada vez los pacientes buscan la mejora de la experiencia, por lo que creemos que en no demasiado tiempo, los trabajos manuales de los odontólogos van a ser sustituidos por la asistencia por ordenador, donde el profesional va a tener que estudiar, hacer el plan y contar al paciente todos los conocimientos sobre el procedimiento al que se va a someter.

Los pacientes por este motivo cada vez disponen de una mejor información, lo que hace posible que hagan una odontología de carácter emocional donde se pueda empatizar con ellos y pase a ponerse en franco valor la formación especializada.

La tecnología y modernización está llegando a todos los sectores y en este sentido la salud dental se beneficia de ello, pues además es de los sectores más boyantes en lo económico, lo que hace que siempre estén a la última cuando se trata de innovar en muchos campos y no solo el sanitario en particular.

Esperamos que todo esto sirva para poner en valor este campo y los grandes avances que se van a producir no solo en el presente , también en un futuro que se presenta emocionante y no solo en este sector, pues las nuevas tecnologías van a cambiar nuestro mundo en muchos sentidos y habrá que estar preparados para afrontarlo.