Sobre TTW

Sobre TTW

To The Wild es el niño que todos fuimos. Son las inagotables ganas de explorar. Es mirar el mundo con nuevos ojos cada vez. Es ponerte una manta sobre los hombros y convertirte en superhéroe. Es crear todo un castillo con una simple caja de cartón. Son las ganas de trepar a lo más alto de los árboles. Es surcar los siete mares sin moverte de la orilla… To The Wild es volver a contemplar el mundo a través de la mirada del niño que un día fuiste.

“To The Wild es ese lugar de nuestra infancia en donde fuimos absolutamente libres”

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Todos nuestros productos están diseñados y creados a mano en España desde un precioso rinconcito de Asturias, en pequeñas ediciones y procurando colaborar siempre que sea posible con proveedores locales y talleres cercanos, para contribuir al desarrollo local y minimizar el impacto ambiental de nuestras acciones.

Aunque la demanda de nuestros productos crece día a día, seguimos apostando por este método de producción artesano, ya que disfrutamos siendo parte de cada etapa del proceso y así asegurarnos de ofrecer un producto realmente único.

Tras cada diseño estamos Diana y Lole, dos amigas que en 2014 y cansadas de nuestras respectivas andaduras con nuestras anteriores marcas, decidimos unir fuerzas para poner en marcha este nuevo proyecto en común y seguir buscando nuestro camino a través del diseño y la artesanía.

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Lole

Domadora de unicornios

Lole se crió en una aldea asturiana en donde, siempre que el clima acompañase, por las noches podía ver el cielo estrellado antes de ir a dormir y por las mañanas oir a los pájaros antes de levantarse de la cama.

Pronto aprendió cosas tan importantes para un niño como que los picores de ortiga se quitan con baba de caracol o que para hacer salir un grillo de su madriguera lo mejor es usar una pajita o hacer pis sobre ella.

Construyó su primera cabaña con palos y una vieja colcha de su abuela y siempre que podía se escapaba a recorrer los pequeños senderos de los montes de los alrededores donde aprendió a diferenciar las huellas de zorro de las de jabalí y a espiar en la distancia a las esquivas ardillas.

Se había gestado una wilder.

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Diana

Apache de las tierras Zacatecas

Diana tuvo mucha suerte de haberse criado en un pueblo pequeño, con el mar tan cerca que su olor se sentía al abrir la ventana. Mucha suerte de poder ser libre desde bien pequeña para ir sola al colegio o jugar a “3 marinos a la mar” en las noches de verano.

Una manta y la mesa redonda del salón le bastaban para construirse un fuerte y esconderse de Currujedo, el monstruo que vivía en su desván. Era imposible que allí pudiera atraparla.

Cuando empezaba el buen tiempo, la cabaña se construía al aire libre, con la caja de cartón más grande que encontrara y un cuchillo para hacer puertas y ventanas. Y así pasaba horas, inventando historias y soñando con mundos lejanos e imposibles, pero a la vez tan reales…

¡Siempre fue una wilder!